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domingo, 27 de marzo de 2016

Le invito a un helado ( Paridas)

     


   En una plaza de una  ciudad cualquiera un hombre está sentado en un banco frente a un puesto de helados. Otro hombre portando un maletín pasa por delante. El primero  se levanta.

-¡Eh, oiga, usted!
-¿Me dice a mí? 
-Sí, claro, ¿ve a alguien más?
-No.
-Le invito a un helado.
-No, gracias.
-¿Por qué no?
-Porque yo a usted no le conozco de nada.
-¿Cómo que no?
-¿Nos conocemos??
-Hombre, claro.
-¿De qué?
-De que le acabo de invitar a un helado.
-Anda ya… ( el hombre echa a andar)
-¡Pero si es cierto! Escúcheme y se lo demostraré —dice mientras le acompaña—. Si ahora yo me voy y vuelvo usted va a decir “mira ese es el tipo que me quería invitar a un helado”, ¿cierto?

El hombre se para.

-Pues visto así...
-Es que no hay otra forma de verlo. 
-Aun así, sigue siendo usted un perfecto desconocido.
-Eso es lo que cree usted, pero le voy a demostrar que no está en lo cierto.
-¿Cómo?
-Ahora verá: mire, váyase usted por donde ha venido, dé la vuelta a aquella esquina y vuelva a aparecer.
-Oiga, tengo prisa… Voy camino a la oficina.
-Hágame ese favor, se lo ruego, es importante llegar a la verdad de las cosas, ¿no cree?
-Está bien. Porque hace tan buen día y estoy de buen humor, y así me escaqueo un poco de la oficina, que si no…



   El hombre se aleja y desaparece por la calle de la derecha. Al minuto vuelve a aparecer  y se encamina directamente hasta el otro hombre.



-Bueno, ya está. Ya he hecho lo que quería y ahora qué.
-¿Lo ve?
-¿Ver qué?
-Que ha venido usted directo a  mí.
-Hombre, claro, porque usted me lo ha pedido.
-En efecto. ¿Hace usted lo primero que le pide un desconocido?
-Pues no. 
-Reconózcalo, si no me conociera hubiera usted pasado de largo y sin embargo ha venido a mí sin pensárselo dos veces.
-¡Yo a usted  no le conozco de nada!
-¿Está loco, verdad?
-¿Pero cómo se atreve?
-Disculpe, pero es que si usted se plantara delante de mí sin conocerme de nada e hiciera lo que yo le he pedido, pensaría que está usted loco. Pero como nos conocemos, no puedo más que agradecerle que haya accedido a mi petición. Y por ello, quiero invitarle a un helado.
-Oiga, de verdad, déjelo, no tengo tiempo.
-Son cinco minutos. Venga, por nuestra recién nacida amistad.
-Yo no soy su amigo.
-Cierto, cierto, una amistad lleva su tiempo. 



    Lo coge de los hombros y lo lleva hacia el puesto de los helados.



-Venga, ¿de qué lo quiere?
-Bueno, vale, pues un cucurucho de chocolate.
-Para mí de fresa y nata.

   El heladero les sirve. El que invita se vuelve cara al sol, saca la cartera, se la vuelve a guardar y  paga los helados. Los toman  sin hablar.  Al acabar, el hombre del maletín se despide al fin y se encamina hacia la parada de autobús una calle más abajo. Sube al autobús y cuando va a sacar la cartera para pagar se da cuenta de que no la tiene. 

-!Me han robado la cartera! —le dice al conductor.
-Señor, por favor, si no va a tomar el autobús apártese para que puedan subir los demás.

-Pero sí que voy a tomar el autobús. Necesito llegar a la oficina cuanto antes.
-¿Va a pagar o no??? 
-¿No le he dicho que me han robado la cartera?
-Por favor, bájese que está bloqueando la entrada.

-Pero usted tiene que dejarme pasar. Se lo pagaré en la próxima.
-!Bájese, haga el favor!
-!Usted me conoce!
-Yo a usted no le conozco de nada.

-!Sí me conoce! 
-!No le conozco!
-!! Sí me conoce!! !!Ahora verá como sí!! 

Nervioso, se baja del autobús y se pone a la cola de los peatones. Al fin le llega el  turno.

-¿Usted otra vez?? —dice el conductor.
-¿Cómo? ¿Nos hemos visto antes?
- !Usted es el tipo al que le han robado la cartera, no crea que va a engañarme!
-!Ve! !Ve cómo me conoce! 
-Oiga, pirado, yo no le conozco de nada. Bájese del autobús.
-Si no me conociera no sabría quién soy y lo sabe. Ya le pagaré en la próxima.

Entra en el autobús. El conductor sale de su asiento lo agarra de la camisa y lo baja a trompicones.


-!Qué quiere que haga, me han robado la cartera y tengo que llegar a la oficina!
-!Váyase a la mierda, pirao!


El hombre mira a derecha y a izquierda, nervioso e indeciso. Finalmente coge la calle del centro y vuelve a la plaza. El carterista ha desaparecido. Derrotado, se sienta en el banco delante del puesto de helados y hunde la cabeza entre las manos. 

Por la derecha se acerca un caballero trajeado. El hombre levanta la cabeza lentamente y se le queda mirando pensativo. Cuando el caballero llega a su altura, el hombre se yergue en el banco y decidido le intercepta al fin:

-!Eh, oiga, usted!
-¿Me dice a mí?
-Sí, claro, ¿ve a alguien más?

-No.
-Le invito a un helado... 

©2016





viernes, 18 de marzo de 2016

El pajarraco (Crónicas Vienesas)



    Por la mañana temprano salgo a correr por mi barrio, ya estoy casi llegando a casa cuando siento un aleteo sobre la cabeza y veo reflejada en el suelo la sombra de un gran pájaro que me persigue. Aletea a pocos  centímetros sobre mí; súbitamente  siento que sus garras se posan sobre mi gorra. Una mujer asustada se mete en un portal. Con el pajarraco encima, me agacho sin dejar de correr pero no se va, me inclino hacia derecha e izquierda, siempre sin dejar de correr pero sigue enganchado a mi cabeza. La mujer mira horrorizada desde el portal. Finalmente, aliviada siento que echa a volar.

   La mujer sale de su refugio  y corre hacia mí , yo hacia ella, las dos muy asustadas. !Dios mío!, exclamo temblando. ¿Qué era eso?  La mujer indica el alféizar de una ventana. Era ese pájaro, dice, señalando a  un gran cuervo.
  !Me ha recordado a la película de Hitchcock! , exclama  muy alterada.

   Yo me fui acojonada y a pesar de que en invierno hay cuervos por todas partes, no pasé por esa acera donde siempre vuelvan varios  en todo un año. No sea que me hubiera tomado cariño. 

   Los cuervos me dan mucho yuyu. Ahora cuando les veo disminuyo la marcha para no llamar su atención. Uuuuhhhhh.




          

martes, 15 de marzo de 2016

Al otro lado ( Relato Terror)




      ¿Qué hago aquí?   Este oscuro lugar apenas invita al movimiento: tres pasos adelante, tres atrás, andar y desandar.  Podría atreverme a ir más lejos hasta encontrar la salida, pero no oso, podría caer en algún pozo invisible  y desaparecer para siempre.  Quizá ya caí, quizá ya he desaparecido y por eso no veo.

    No siempre debió ser así.  Guardo recuerdos: el espejo, la niña de  bucles dorados y esa mujer de pelo encendido que entra gritando. Una cama con dosel,  una ventana llorosa.

     Y mucho miedo, casi como el que siento aquí a veces… Como cuando contengo la respiración al  oír los pasos  y el aliento agitado acercándose a mi nuca indefensa, y me escurro abrazada a mis piernas  hasta que, cansado de no encontrarme,  se aleja languideciendo  más allá de esta oscuridad.  O como cuando se escuchan  gemidos  de  mujer, tan atormentados que hasta el aire se eriza.

    En ocasiones  suenan voces de hombres justo ahí delante. Después, golpes fuertes y secos repiquetean en alguna pared y me ovillo  mientras lágrimas atemorizadas salpican mis rodillas. Entonces, cuando creo que mi final ha llegado, un halo de luz ilumina el espacio; una mano robusta se extiende hacia mí.  El muro que me contiene se derrumba y me encuentro en el dormitorio de mi recuerdo, frente a la cama con dosel, el espejo ovalado…

    Me cobijo en una esquina y observo: un pico va derribando la  pared que hasta ahora me protegía. Uno de los hombres llora. Me cubro asustada los ojos con las manos y observo a través de una rendija. Otro hombre se acerca a mí con una niña en brazos, la deposita sobre la cama. Parecieran bucles dorados de no estar tan sucios. Un rictus agónico perfila su boca. Una capa de polvo cubre los ojos abiertos. Tiene el cuello tajado por un largo y ennegrecido corte. Voy a salir corriendo cuando dos hombres transportando a una mujer me hacen retroceder. La  tienden sobre la cama, junto a la niña, las  hebras inánimes de cabellos rojos y dorados enlazándose.  Entonces lo sé, es la niña que recuerdo, la que se peina ante el espejo y ese monstruo que han tendido a su lado con la mirada muerta y desorbitada y las manos como garras de lobo es la mujer de pelo encendido.

    Un hombre se acerca con un cuchillo en la mano. Dice que es el arma del crimen. Dice que después de matarla se emparedó con ella. Yo no entiendo. Solo sé que no soporto más el horror de esa habitación de modo que corro hacia el hueco en la pared y me acurruco dentro, sin que me vean, y espero y espero, hasta que viene alguien y levanta el muro otra vez.

     Tal vez sea un mal sueño y en realidad haya caído en un pozo y algún día alguien venga a rescatarme y a devolverme la luz.  O en verdad, al otro lado esté esa horrible habitación llena de muerte, en cuyo caso prefiero seguir aquí, andando y desandando el espacio con mis recuerdos, aun sabiendo que ahí detrás, en la más profunda oscuridad, alguien me acecha.

                                                             ©2016

miércoles, 9 de marzo de 2016

BASTA!!! (Pensamientos)

  

(Si recibes los posts por email: este post no estaba programado y puestos que solo salen dos posts por newsletter, si quieres leer: El alto consumo de alcohol en Austria, entra en el blog. Gracias)

Borraré esta entrada dentro de una semana ,seguramente, por la sencilla razón de que me apetece contaros esto  a mis amigos blogueros y a gente bienintencionada, y sé que hay gente no tan bienientencionada que vistita mi blog:

   Mi vida aquí se ha convertido en un infierno. No tengo una depresión, no sé cómo pero después de llorar casi cada día saco fuerzas para seguir. La rabia me salva. Mi orgullo me salva. El orgullo es un defecto sin el cual yo nunca hubiera resucitado de las múltiples veces en que la vida ha intentando enterrarme.

   Mi vida ha sido difícil por decisión propia.    Yo he vivido la vida como decía Frank Sinatra : "My way". Me he saltado a la torera toda indicación y el horror de oír como algún miembro de tu familia quería meterte en el rebaño para que no sufrieras y vivieras una vida "confortable".

   Siempre me negué. Me arriesgué. Luché por ser yo misma. Y ahora, a los 50, pienso que el precio pagado es tan alto que ni me apetece ser ellos porque no podría jamás vivir una vida en la que no fuera yo misma, como  tampoco ha sido buena idea ser yo: haber ido contracorriente, luchar por lo que quiero es demasiado duro, sin embargo, ¿había otra opción?  No para mí.

  No me he chupado los dedos, sé hacer más cosas que la mayoría de las personas que conozco y me las voy a decir no para que las veais vosotros sino para reconcérmelas yo, porque al revés de mis otros posts, este es espontáneo, no pensado ni revisado:

   Soy buena actriz, sobre todo cómica pero también dramática. De lo primero tengo el recuerdo de asientos literalmente meados en el patio de butacas y el reconocimiento de las personas que me conocieron como actríz.


  Soy excelente profesora de idiomas. DIcho por múltiples alumnos que me confesaron haberles cambiado la vida, a la vez que mearnos de la risa en clase y aprender. He tenido muchos profes de idiomas y en esto, soy de las mejores, lo sé, es de lo que más segura estoy en la vida.

 Soy experta en SEO (posicionamiento en google). Posicioné mis dos páginas webs sin pagar un duro en la primera página de google en menos de dos meses.

  Sé hacer páginas web a mano ( en las dos últimas disciplinas soy autodidacta).

  Soy muy  buena cocinera y me consta que hago las mejores tapas en Viena y en España no me quedaría corta.


  Hablo fluidamente inglés, alemán , español y valenciano o llámalo catalán, yo de esas cosas paso, sinceramente. El nacionalismo se lo dejo a quien le interese.

  He dirigido y llevado arriba una academia de idiomas desde cero y ha sido exitosa.

   He levantado un negocio en Viena, o al menos lo he hecho sobrevivir hasta ahora.

   ¿Por qué soy tan infeliz ahora mismo? ¿Por qué me va todo tan mal?

   Os lo voy a contestar:

   Desde que abrimos este negocio hemos luchado como locos. En este país  nos cobran casi el 60% no de las ganancias sino de la facturación. Y no se conforman con eso sino que nos cobran impuestos por doquier: televisión en casa o radio ( 49 € cada dos meses), por aparcar el coche en tu barrio si no tienes garaje ( 165€  al año), impuesto del aire si tienes un cartel en tu negocio que sobresale la fachada, y así hasta la eternidad: impuesto, impuesto, impuestos. La ITV aquí no me sale por menos de 800 € y eso que es coche nuevo.


  Si añadimos el desastre de algunas empresas que te cobran un dineral por un trabajo que no hacen nos ponemos en lo siguiente: de enero a marzo las incompetentes agencias de transportes tanto e Austria como España, gentes que te sacan hasta las tripas por un palet, me han hecho perder 900 € en mercancía perdida que no saben dónde han mandando, más el gasto del transporte por el que tendré que luchar... 

  Voy a poneros en comentario que un español residente en este país escribió en uno de mis posts, y que para mí da en el clavo, he traducido un par de cosas entre paréntesis pero espero que se entienda.




o...
Hola Celia, yo trabajo en una empresa de Seguridad. La empresa tiene a casi toda su plantilla con contratos Geringfühig. ( jornada media)

Tengo companheros que llevan más de 4 anhos en la empresa con contrato Geringfühig y cobrando la Mindestsicherung. (seguro mínimo)

Esa gente podría estar trabajar en una empresa de seguridad a jornada completa perfectamente, pero no lo hacen, porque tendrían que hacer servicios nocturnos de 12 horas (que te dejan machacado) y para al final tener prácticamente los mismos ingresos.


Yo nunca he entendido muy bien como funciona esto, pero creo que cobran como 800 euros del AMS (Inem)
 ajar Geringfühig. Si estoy en lo cierto, es casi imposible que estas personas encuentren un trabajo a jornada completa, porque simplemente no les interesa.

Yo por mi parte trabajo lo que puedo, y no llego ni a lo del Mindestsicherung, y tengo que renunciar a casi todo (incluso a un seguro médico).

Veo que me esfuerzo todo lo posible por trabajar, y esa gente vive mucho mejor, porque además tienen otras ayudas como una Gemeindewohnung, Wohnbeihilfe, etc, e incluso se van de vacaciones.

Me dice un amigo que tengo menos derechos que un demandante de asilo, porque ellos al menos tienen un seguro médico y la Mindestsicherung.

En mi opinión se deberían limitar los trabajos Geringfühig, porque solo crean preacariedad, y al mismo tiempo subir los sueldos (yo creo que en Viena nadie debería de ganar menos de 10 euros brutos la hora).

Por lo que a mí respecta,  estoy rozando mis límites. A veces creo que no puedo más, no solo por lo que os he contado, sino porque encima vivo en una sociedad que me es ajena: fría, retraída. Tengo algunos amigos pero me siento aislada. Algún día espero que esto me sirva para escribir una novela porque ahora mismo solo quiero huir escribiendo lo que puede que les pase a otros.

  No sé cómo puedo escribir humor. En ocasiones la tensión es tal que estoy tentada de colgar el cartel de descanso en el blog. Me cuesta mucho concentrarme para lo que más me gusta ahora mismo, que es escribir. Pero de alguna maner surge alguna vez. Yo, al contrario de algunos de vosotros, necesito meterme en otras pieles para escribir, al igual que hacía como actriz. Lo cual no quiere decir que al final no esté hablando de mi en lo que al alma se refiere y no a lo que sucede.Necesito habitar otras vidas porque con la mía no puedo.

   En la época de mi padre uno luchaba y sacaba un negocio y su familia adelante. Hoy día ser un pequeño empresario es un  suicidio. Os lo digo yo  , que estoy en contacto con muchos y se están planteando para qué, si con un sueldo de empleado no tienes ni la mitad de los problemas y además puedes desconectar. Os lo aseguro, es así, no era así hasta ahora pero cada vez lo es más. Sin pequeños empresarios no hay empleo o casi y nos están quitando las ganas.
    
   Tenemos que cambiar esta sociedad. No funciona. No va a funcionar. Esto va a dar un petardazo, se oye por doquier, hasta aquí en Viena lo repite todo el mundo. No os equivoquéis, por mucho que digan las encuestas... nos engañan.
   
Besos y gracias por aguantarme.

martes, 8 de marzo de 2016

Diálogo de besugos (Anécdotas)


        Este es un hecho real.

        Estaba yo en una pizzería y tras hacer el pedido, la camarera en lugar de irse se me queda mirando y se entabla entre nosotras la siguiente conversación de besugos:
    
    Camarera: "Oh?". La miro confusa y pregunto: "Oh?". Sacudiendo la cabeza afirma: "Oh". Levantando los hombros pregunto: "Oh?". Perdiendo la paciencia  exclama: "Oh!". Flipando en colores pregunto: "Ohhh????". Cabreada exclama: "Oh!!!". Desesperada vuelvo a preguntar: "Ohhhhh???". Al fin, la camarera levanta los hombros dejándome por imposible y se va.

   Me quedo varios segundos mirando pa Cuenca, el mariden, que ha presenciado este diálogo absurdo me mira con cara de acémila. Y entonces la siguiente ecuación tiene lugar en mi privilegiada  mente:


      Francia + Eau - de Toilette - Oh = Eau = Agua.

     Je suis désolée :(  


                                                 



viernes, 4 de marzo de 2016

El alto consumo de alcohol en Austria (Crónicas Vienesas)

     


     De todos los países de la UE, solo Estonia y Lituania superan a Austria en cuanto a niveles de consumo de alcohol. 

    En otros palabras: este país es la pera. Jamás he visto gente tragar tanto alcohol sin que se les mueva un pelo. Hablo de la clase  media, no de los borrachos que van dando tumbos por la calle, que obviamente los hay y no quiero saber lo que habrán bebido porque la gente corriente se pone hasta arriba y no se emborracha. Voy a daros unos ejemplos:

   Mujer de clase media, cultivada, de unos sesenta y pico años, este miércoles pasado mientras se toma unos vinos me da su razonamiento de por qué hay que beber mucho y me cuenta una anécdota:

     "Hay que disfrutar de la vida. A mí de qué me sirve vivir mucho si no puedo disfrutar de un buen vino y de buena comida. Mi marido y yo bebemos por lo menos una botella de vino todos los días.  Mi médico me riñe pero yo paso.
     Un día estaba yo trabajando en el jardín y llega mi marido.  Eran las cuatro de la tarde, hacía un sol precioso. Nos miramos y dijimos: ¿Abrimos una botella de champagne?  Seguimos trabajando y bebiendo. A las seis entramos en casa. Nos sentamos y teníamos una conversación estupenda. Nos miramos y dijimos: «Ya que estamos aquí tan bien, ¿por qué no nos abrimos una botellita de buen vino? »  La acabamos y eran las ocho, hora de cenar. Hicimos una cena estupenda. Nos miramos y dijimos: «¿Y vamos a comer esta maravilla sin vino?» , y abrimos otra botella. Acabamos de cenar y sobre las diez se había acabado el vino, pero estábamos conversando tan ricamente que nos miramos y dijimos: «¿Y si abrimos otra?»"  Ni qué decir que la abrieron. 

   Un ejemplo mío:

   Me hago un chequeo médico y al recoger los resultados, mi doctora, una mujer marchosísima de unos treinta y pico, tras explicarme que ha salido bien, me pregunta:
    —¿Cuánto alcohol bebe usted?
   —Ummm... ummm... Más que en España, fijo.
   —Lo sé, lo sé, aquí "somos" todos alcohólicos, ¿verdad?
   —Bastante.
   —Bueno, ¿cuánto bebe usted?
   —Pues el problema es que aquí se queda entre semana, y claro, cuando quedo con amigos..., pues por lo menos un día entre semana entre tres y cuatro Spritzer ( vino blanco mezclado con agua con gas, una cochinada que pido precisamente porque cuatro equivaldrían a dos copas de vino).  Y luego el fin de semana, dos Aperol sin vino ( similar al Bitter) o una cerveza  pequeña, seguidas de una botella de vino a medias y para acabar un whisky. Eso si no cenamos con amigos en cuyo caso... ya sabe cómo es la cosa aquí...
   —!Ah, no! !Eso sí que no! El whisky fuera.
   —Pero oiga...
   —Ni hablar, el whisky prohibido, eso va directo al hígado.
   —No me haga eso, por Dios.
   —¿Es necesario?
   —Hombre, necesario no, pero es que es una tradición.
   —Ah, bueno, en ese caso no me meto: Tradition ist Tradition.  Pero le dejo porque le han salido bien los análisis, si en la próxima salen mal los valores del hígado se lo prohibiré.

    Aquí he aprendido cómo no tener resaca al día siguiente: beber tanta agua como alcohol. En cualquier local austriaco se sirve agua con el vino, siempre.

     Gran parte de la población austriaca se define como "Geniesser", o sea, "disfrutadores". Y doy fe de que disfrutan...   Este país es peligroso para la salud pública. Y si alguien pensaba que los austriacos son muy serios y muy aburridos, lo primero lo pierden tras la segunda copa y de lo segundo huyen como de la peste a través del alcohol.  Hasta en la oficina..., pero eso vendrá en otro post.
                                                   

martes, 1 de marzo de 2016

La verdad sobre los nombres ( Paridas)




 Una mujer atractiva toma un cubata sola en la barra de un pub. Un moscardón se le acerca con el fin de entablar conversación…

-Hola, ¿te importa? (se sienta a su lado). ¿Cómo te llamas?
-(seca) Manuela.
-Pues encantado, Manuela.
-Yo no soy Manuela, gilipollas.
-(cortado)… Pero si acabas de decir…
-Hace falta ser idiota. Acabo de decir que me llamo Manuela, en efecto, y así me llamo.
-(Desconcertado) Pues encantado, Manuela.
-Joder, qué nivelazo.
-Oye, perdona, pero yo te he llamado como tú dices que te llamas.
-A ver si lo captas. ¿Tú cómo te llamas?
-Yo, Ricardo.
-Hola, Manolo.
-¡He dicho Ricardo!
-A mí lo que tú digas me la trae floja. Yo soy muy libre de llamarte como me dé la gana.
-¡Pero bueno! Oye, tú, Manuela, o como te llames…
-Oye, tú,zoquete, te lo voy a tener que explicar porque veo que eres más corto que la picha de un mosquito cojonero: yo me llamo y te llamo como me da la gana. Llamar es una acción y como cualquier acción se ejerce con libertad y puede ser cambiada a voluntad. Mientras que uno es quien es y no puede ser otro. O sea, que yo puedo ser Luisa pero llamarme Manuela. ¿Entiendes? De ahí que tú seas Ricardo pero yo te llame Manolo porque me sale del matojo, como ser libre que soy.
-(levantándose) Mira, tía , tú no estás bien del tarro.
-Esa es tu opinión, no necesariamente la verdad. La verdad es que tú me resultas pasmosamente pesado, que te has sentado a mi lado sin que yo te llamara, que te has emperrado en saber mi nombre cuando para nada te incumbe y que encima te permites insultarme llamándome loca. La verdad, probablemente es que tienes la picha más corta que un mosquito cojonero.
-La verdad a ese respecto es todo lo contrario y es una verdad demostrable.
-(sonriente) No lo creeré hasta que no lo vea con mis propios ojos, Manolo.
-Te lo voy demostrar, Julia.
-Yo no me llamo Julia. 
-Ya , pero yo sí.
-¿Qué tú te llamas Julia?
-A veces. Pero hoy llámame Ricardo, por favor.
-Encantada , Ricardo.
-Vamos, Manuela, Luisa, Julia , ya verás que bien lo vamos a pasar todos.
-Umm, Ricardo, Manolo, Julia, ¿ves, cómo cambian las cosas? ¿Lo mal que hemos empezado y lo bien que acabamos todos? Cómo me gustan los cambios.
-(pasota) Vamos, Amalia.
-(sorprendida) Yo no me llamo Amalia.
-Ya pero yo sí.
-(efusiva) ¡¿Tú sí?!
-A veces
-Oh, cada vez somos más, esta va a ser una noche inolvidable, ¿eh? Enrique…
-Madre mía…  (se para en medio del bar y llama a alguien). ¡Eh, Arturo! (el amigo se acerca) . Déjame que te presente a Manuela.
-Hola Manuela.
-Yo no soy Manuela.
-Bueno, tengo que ir al baño... que te vaya explicando quién es.

                                                                           
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