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sábado, 28 de mayo de 2016

Pánico en el metro ( Crónicas vienesas)


El verano de 2005 lo pasé “sola” en Viena (quiero decir sin mariden) tomando un curso intensivo de alemán. El día en cuestión salí de clase a las doce, como de costumbre, y como todas las noches, con la excusa de que había una extranjera, había sarao en algún jardín de mi vecindario, me había levantado resacosa. De modo que en lugar de irme a pasear por la ciudad o a visitar algún museo, cogí el metro de vuelta a casa.En una de las estaciones el metro para. Alguien habla por megafonía, pero yo no escucho. La gente baja. El vagón queda vacío. “Qué raros son estos —me digo—son solo las doce y ya se bajan todos...”

El tren se pone en marcha conmigo dentro, miro otros vagones y no hay nadie pero no me alarmo. Pasa una estación y otra y otra, y no para, pero yo voy dando cabezaditas y sigo sin hacer caso. Por fin  para. Miro afuera: “Hostien. Estoy en el garaje. ¿Y ahora qué?”. Espero unos minutos inquieta pero aún en relativa calma. Poco a poco empiezo a desesperarme.

Diálogo interior: “Ay, madre, que me quedo aquí toda la noche… Socorro… Pensemos…. Móvil… Voy a llamar a Markus a la oficina (el amigo en cuya casa me hospedaba)”. Cojo móvil: “Hostien. No hay red…. Socorro… Calma… Calma…” “Voy a intentar salir”. Me levanto e intento abrir una puerta, obviamente está cerrada. Corro a otra, y a otra… todas cerradas. Me siento: “Ay madre… Ya está, ¿Y si esto no vuelve a salir hasta mañana???” Me visualizo ahí dentro por la noche: “Frío… muerte… violación… Vendrá un mendigo y me violará… Socorro”. Me levanto ya acojonada del todo. “Tengo que romper una ventana y salir… ¿Pero cómo?? “ Veo que las paredes del vagón se achican sobre mí, es claustrofobia, por primera vez en mi vida. Me lanzo sobre una ventana golpeando histérica y gritando: ¡HILFE, HILFE, HILFE! (Socorro, socorro , socorro). Espero un rato, nadie viene. Me abalanzo sobre otra: ¡HILFE, HILFE, HILFEEEEEE!!!! Nadie viene. “Se acabó, es el fin. Nadie sabrá que estoy aquí hasta mañana, socorro… Tengo que hacer algo, encontrar una solución”. 

Miro histérica a mi alrededor, veo unas cosas rojas con unas palabras que no entiendo: “Notbremse”. “Tiene palanca, será para estos casos.” Me abalanzo sobre uno y tiro con fuerza. No tengo paciencia para esperar ni un segundo más, corro al otro y al otro, tiro de todos los “frenos de mano” (Yo no lo sabía) que hay en el vagón.

Y ahora sí, viene un tío muy cabreado y abre la puerta:

—!!!¿Pero a usted qué le pasa????!!! —Me grita con bastante mala leche. Y yo, temblando, con mi pobre alemán:
— “¿A mí? que estoy muy asustada, que me he quedado encerrada y no podía salir”. 
—¿Y qué?¿Ese es motivo para ponerse así?
—Pero es que yo pensaba que me quedaba aquí toda la noche…
—¿Pero cómo se va a quedar usted aquí toda la noche?!!! Si son las doce del mediodía…

El hombre inicia la retirada cabreado, de repente se para, se vuelve a mí y pregunta:

—¿Ha tirado usted de los frenos de mano?
—Yo… yo… 
—¡!!!¿Usted sabe lo que cuesta eso????!!!! Tiene usted suerte de que no le ponga una buena multa por esto. 
—Por favor, por favor, por favor, disculpe…
—Vale, vale. Vamos a hacer una cosa, voy a darle mi número de teléfono y si a usted le pasa cualquier cosa en el metro no toque nada, ¿vale? Me llama a mí. Soy Herbert—me dice escribiéndome su número en un papelito.

Y  entonces, cuando me doy la vuelta para sentarme de nuevo  veo a un pasajero en el siguiente vagón, pegado al cristal del mío, observando la escena llorando a lágrima viva, el cabrón. Ya podía haberme ayudado antes de que se desatara la histeria. Hay gente pa´to.

Por cierto, me dijo mi amigo Markus que por tirar de los frenos en Viena ponen unos multones importantes, y que si me libré es porque le caí bien al tal  Herbert...

En  clase con mis compañeros y el profe, (la más clase divertida del mundo), un día de aquel inolvidable verano.(Foto sacada de web de la academia)




49 comentarios:

MaRía dijo...

jjejeje veo que no soy la única ,
me pasó algo parecido en la T4 cuando estaba en obras y acabe donde Cristo perdió la sandalia jejejeeeeeeee

eso si no había perdido la noción de la hora jajaja

ay esa cabina de Jose Luis L V y todo lo que nos trae al recuerdo !!!



bsitos

Nefertiti Munguia Triana dijo...

Que miedo, cualquiera se hubiera puesto igual que tu y el otro bien calmado hasta regañando.

Lo bueno es que no hubo multas y no pasó nada, pero es que si da miedo cuando algo así pasa

Saludos!

Alfred dijo...

Menuda aventura y menudo canguelo. Tuviste suerte ;)
Besos.

Pitt Tristán dijo...

La verdad es que sin entender lo que dicen por megafonía y ver que se baja todo el pasaje no resulta sospechoso. Yo que soy más cagao, en un hotel de Praga, a las tres de la mañana, salto una alarma en el pasillo y empezaron a decir gilipolleces por los altavoces pero, por si las moscas, cogí la cartera y pillé las de Villadiego para abajo, no era nada, sólo un incendio, jajajajajaja.
Por la foto la clase no sé si sería divertida pero las niñas están de toma pan y moja... ¡madre mía, que gente va a Viena!

X dijo...


No sabía que Viena fuera tan 'peligrosen'...
Ves? Lo mejor no salir de casa... :P

Un beso, un silbato y un flotador.

:))

Macondo dijo...

A mí me he entrado una congoja que pa qué y el jodío Toro se te descojona. Yo no lo adoptaba.
Besos.

Blanca Lafarga dijo...

Ja, ja... una buena manera de ligar...
Un besico

Celia Segui dijo...

Jajajaja. Bueno, media Viena se me descojonó cuando lo contaba.
Mañana voy a veros a todos. Hoy no me queda tiempen.
Besos

Inma_Luna dijo...

Muy buena, yo aveces tambien la lio por mi claustofobia...en temas ascensores ufff.
Besitos

Carmela dijo...

Vaya agobio, Celia, yo me hubiera puesto igual que tú. Al final el tal Herber, se portó :)
A Toro, el exilio.
Besos.

Rosana Marti dijo...

Vaya Celia que angustia...menos mal que le caíste bien a Herbert. Yo de seguro me pongo peor, a mi el metro por si ya me da yu-yu, para que me pase un episodio de estos uffffff. Menos mal que ahora todo queda en anécdota pero cuando se pasa.

Besitos guapa. ^_^

Marigem Saldelapuro dijo...

Uffffff con lo claustrofóbica que soy yo me muero. Ya lo ve, nunca viene mal conocer a un Herbert,jejeje.
Besitos.

Jo dijo...

unas somos histrionicas como tu. :)

Yo simplemente seguro sería mas histérica que tu y no soltaria al herbert ese hasta queme saque viva de ahi

;(



no cabe duda que algunos blogeros si somos para serie netflix.


guapisima

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Lo de José Luis López Vázquez, pero casi de verdad.
Un saludo.

la MaLquEridA dijo...

Te sucede cada cosa tan divertida. Es grato leerte. Un beso

Chaly Vera dijo...

Grave el asuntechi, lo que no entiendo es como pudiste conversar con el conductor si tu dominio del idioma era malo.
Saludos

lopillas dijo...

"Y qué, ese es motivo para ponerse así?" siiiiiiiii jodío estoico jajajja. Ayer tuve yo un percance con el coche y ni te cuento...así que te veo y me veo :)
Besitos guapísima

Celia Segui dijo...

Mi dominio del alemán por entonces era un B2 , o estaba en ello. Lo suficiente para hablar y entenderse.

Besos a todos

Rosa dijo...

Menos mal que todo se arregló.
Al final, Herbert se portó bien, me parece un buen gesto.
:)

Un beso, Celia.

unjubilado dijo...

De la que te libraste. En Madrid por tirar del freno de emergencia del metro sin motivo puede suponer una multa de entre 3.000 y 6.000 euros. Así que multiplica por las veces que activaste el freno de emergencia.
Besos

Conxita Casamitjana dijo...

Muy bueno Celia, imagino el miedo que te entró al pensarte allí encerrada, y el tipo del otro vagón...será kxxxx mira que no decirte nada hasta que la liaste. Hay gente para todo, afortunadamente no te pusieron multa. No tenía ni idea de las fortunas que se tienen que pagar por el freno de emergencia.
Un beso

El collar de Hampstead dijo...

Jajjajaja me río...pero vaya sustazo baby!
A mí me pasó que en un hospital me dejaron sola más de una hora en unos boxes de urgencias,a mi lado una mujer moribunda...y yo ya no aguantaba más : salté las barandillas de la camilla y con el gotero puesto enfilé el pasillo...las dos primeras enfermeras que me encontré me echaron una bronca de tres pares "pero dónde vas,loca?" coñen pues a ver si se habían olvidao de mí!
Di que sí,a estirar el freno y lo que haga falta!

Muy guapa estás en esa foto,artisten!
; )

Besos locos y buen domingo.

palomamzs dijo...

No me extraña que tirases de los frenos de mano, yo hubiera hecho lo mismo y hasta roto los cristales de paso. Estás muy guapa en la foto, Celia.

Piruli dijo...

Hombre, lo primero que le tenía que haber impactado al Herbert es qué a ver qué hacías tú en las cocheras, digo yo...
Me has recordado a una historia de una personas que le pasó algo así pero en un bus y luego en cocheras se levantó, consiguió salir y algo le pasó porque debía de estar bebido. No recuerdo bien la historia ni quién me la contó pero me lo has recordado.
A mí me pasa eso y me da un pasmo... Ya detesto ir en metro por la claustrofobia, como para encima quedarme encerrada...
Besos

Gen dijo...

Madre mía, Celia, qué claustrofobia y angustia he sentido a medida que leía la narración. ¡Y las risas que me he pegado con el desenlace!
Bss!

Tania (Sevilla desde La Giralda) dijo...

Menudo agobión que acabo de pillar. Pensando que salías de clase a las 12 de la noche. Porque según lo contabas parecía que ya era de noche.

Y bueno el del vagón de enfrente no es más faltoso porque no puede. Me sienta mal reírme de lo ajeno cuando no es por algo cómico.

En fin como bien dices hay gente para todo.

Me alegro que todo quedará en un pequeño susto, y que le cayeras bien a Hebert.

Besos.

Tania (Sevilla desde La Giralda) dijo...

Menudo agobión que acabo de pillar. Pensando que salías de clase a las 12 de la noche. Porque según lo contabas parecía que ya era de noche.

Y bueno el del vagón de enfrente no es más faltoso porque no puede. Me sienta mal reírme de lo ajeno cuando no es por algo cómico.

En fin como bien dices hay gente para todo.

Me alegro que todo quedará en un pequeño susto, y que le cayeras bien a Hebert.

Besos.

AMBAR dijo...

¿Pero cómo se va a quedar usted aquí toda la noche?!!! Si son las doce del mediodía… claro que la cochera sería tan oscura como un túnel, en tu caso y con el pánico, más negro que la boca del lobo.
Te pasa cada cosa, y gracias que le caíste bien al bueno de Herbert, que si no, no te arriesgo ganancias en tu caso las pérdidas, menuda multa.
Gracias por estos raticos de humor.
Un abrazo.
Ambar


Amapola Azzul dijo...

Bueno. Pues por fortuna todo acabó bien después del susto...
un abrazo Guapa.

Buena semana.
Sí que tienes anécdotas!!

Enrique Tarragó Freixes dijo...

He devorado tu relato, Celia ... he estado metido en esa escena, en tu piel. Qué miedo.
Ah, por cierto, eres una joven bellísima, simpática bloguera.
Un abrazo de lunes.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Tuve que hacer el reblog, me ha encantado sufrir contigo ese casi drama ferroviario: https://etarragof.wordpress.com/2016/05/30/cronicas-de-una-espanola-en-viena-panico-en-el-metro-cronicas-vienesas/

Ambar dijo...

Tengo un poquillo de claustrofobia, así que no veas como me he sentido imaginándome la situación, creo que no sólo habría tirado de los frenos, seguramente habría tirado hasta de los asientos.
Por cierto acabo de pasar una semana en Viena. No sé como será vivir en ella pero para visitarla es un lujo de ciudad.

Besos

Estoy entre paginas dijo...

Jajajaja , me da algo si me pasa a mí, no lo quiero ni pensar, que claustrofobia, miedo, puff.....

Flor dijo...

Hola Celia , que miedo debiste pasar hija mia , anoche cuando lo leia , me entro un poco de apuro de ver que estas en un país que no es el de una y para más inrri , no te puedes comunicar perfectamente con el tio del metro , menos mal que al final no te denuncio , eso si que es todo una aventura , te deseo una feliz tarde amiga mia besos de Flor.

Isa dijo...

Hola Celia. Si me pasa a mi me muero. Jooooooooo, según te leía lo he vivido contigo. Yo antes cuando trabajaba y iba en el metro, en cuanto escuchaba algo por megafonía, salía pitando. Una vez me perdí y me quedé bloqueada. Se me secó la boca, vamos se quedó pegada que no era capaz de abrirla. Una señora que me vio angustiada me preguntó y me agarró de la mano y me sacó a la calle jajajaja ahora me río igual que lo he hecho cuando he visto que era de día y te entró la angustia pensando que eran las doce de la noche, y que ibas a dormir en una cochera. Eres tan simpática y guapa que le caíste bien al Herbert y te perdonó la multa. El miedo es terrible.
Saludos y abrazosssssss

Erika Martin dijo...

Qué buena la anécdota. Yo también me hubiera acojonado con eso de pasar toda la noche ahí (aunque fueran las 12 del mediodia) y sobre todo por lo de la violación.
Qué majete Herbert!! y qué cabroncete el otro que lloraba al otro lado del cristal.
Gracias por las risas.
Besos

Clara Garza dijo...

Eres muy simpática contando tus aventuras, es un placer leerte...
Besos.

Ann dijo...

Al madre casi lloro y todo jaja pobrecilla, a mí me hubiese entrado de todo también, que miedo, pero yo conformé iba leyendo pensé que sí quer tendrías que dormir allí pero si es que eran las doce!!! Jaja

Hola, me llamo Julio David dijo...

Jaja esa sí que es una aventura! Cosas por la que vale la pena estar viv@

¡¡¡Saludos histéricos!!!

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Logras meternos a todos en la escena, qué gozada

Antony G. Martínez dijo...

JAJAJAJA No me río por el mal ajeno, que conste. Me río porque yo soy igual de torpón. JAJAJA

¡SALUDOS!
www.undiariopersonalmas.blogspot.com

Lapiz Pluma dijo...

El día te confunde! XDDD.
Te libraste de un multón pero que muy bueno, aquí te crujen.
Besos

MI PADRE ES GUAPO Y MI MADRE ES LISTA - Blog para Padres Inquietos dijo...

La resaca era buena, eh? Jua jua jua. Sólo imaginarlo me he sentido tú allí sintiéndole el págino a base de Hostiens.
Menos mal que el hombre se apiadió de tí y la de veces que habrá contado tu anécdota pero desde la otra perspectiva, jajaja.

Celia Segui dijo...

No he podido entrar antes. Gracias a todos por vuestros comentarios.
Besos

RECOMENZAR dijo...

siempre una delicia es el leerte

Noa dijo...

¡Celia preciosísima! Hace mucho que no te escribo eh... como,yo diría que unos dos meses.

Ahora me he quedado sin trabajo, y ese es el motivo por el que más o menos puedo volver a escribir.

¿Tu relato es verídico? Porque qué miedo... . Lo has escrito estupendamente en caso de ser así.

¡Un beso guapa!

Alfredo Ramírez Vega dijo...

Vaya, jefa, no es por nada, pero para confundir las doce del mediodía con las doce de la noche, tuvo que ser una resaca de esas que hacen historia, ¿no? Jejejejejeje!!! ;)

Besos, Celia.

Celia Segui dijo...

Yo no confundí nada. Eran las doce del mediodía :)

Ilduara dijo...

¡Menudo susto! Yo también sentiría pavor.

Me recuerda a José Luis López Vázquez en La cabina.

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