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sábado, 2 de abril de 2016

Vivir en una lengua extranjera ( Pensamientos/ Vivir en Austria)

       


 La lengua con la que hemos crecido forma hasta tal punto parte de nuestra identidad que tener que prescindir de ella a diario nos despoja de forma inquietante de muchos de los rasgos propios con los que hasta ahora nos identificábamos, o al menos, nos plantea dudas sobre ellos.
     
     Siempre he pensado y así se lo he transmitido a mis alumnos cuando he enseñado lenguas,  que para hablar bien otra lengua uno tiene que transformarse, como hace un actor al interpretar un papel; puesto que con la nueva lengua no sólo cambia el modo en que se emiten los fonemas, es decir, posición de la lengua, garganta, paladar, labios, etc., sino lo más importante: todas las estructuras idiomáticas con las que hasta ahora nos habíamos manejado, y, por lo tanto, muchas de nuestras estructuras mentales. Empeñarse en tener un espantoso acento o no prestarle atención es ralentizar la comunicación y la comprensión y negarse a salir de uno mismo. No digo que haya que hablar como un nativo, esto es casi un imposible, pero si te resistes a la música de un idioma siempre serás un violín mal afinado.
  
     Hablar otro idioma es convertirse en alguien que hasta ahora no habías sido, con toda la riqueza y la problemática que esto conlleva.
     
    En el caso de los emigrantes, este es un tema importante a la hora de la adaptación al nuevo entorno, pero no el único.
     
    Sobre todo los primeros años me atacaba un  sentimiento de vértigo en lo que respecta a la percepción de mi yo. Y aún lo tengo en ocasiones, sobre todo en los días bajos.

     De algún modo me separaba   en dos (otra vez como le pasa al actor): la persona que habla español y la que habla alemán.  La que habla español, es decir quien siempre he identificado como “yo”, tomaba distancia y observaba a la que habla alemán, sin saber muy bien quién era, ni como debía  comportarse. El resultado era 
 una sensación de vacío, de soledad y confusión.

   Con el tiempo esta desprotección disminuye a medida que uno se siente más cómodo en la lengua, pero cualquiera que haya vivido en un país con una lengua extranjera sabe que el sentimiento de torpeza y desprotección vuelve siempre en los días bajos, cuando se anda lento de reflejos o tiene uno ganas de pasar inadvertido. 
   
    No sé si con los años pasará, lo dudo, sobre todo con una lengua tan enrevesada como el alemán.  Aunque mi alemán es fluido y puedo hablar sobre cualquier tema y formar parte de una reunión sin sentirme excluida, nunca siento que formo parte al igual que los demás. Hay un esfuerzo, un estrés constante con el que uno tiene que acostumbrarse a vivir. Hay giros que uno nunca llegará a entender , por pertenecer a un dialecto determinado. Hay , en definitiva, una pérdida de control sobre uno mismo y sobre las situaciones en general. 
  
   A no ser que se emigre muy joven, o se vivan muchísimos años en un país, dudo que esta condición vaya a desaparecer. Sobre todo, insisto, en una lengua tan difícil como la alemana.

    Tal como dijo el poeta latino Quinto Ennio: «Cuantas lenguas uno sabe, por tantas personas vale.»


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47 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Tienes toda la razón en lo que dices.
Ahora es más difícil aún porque la gente habla peor su propio idioma.
La gente lee cada vez menos.
Y eso se nota en la riqueza del vocabulario que se utiliza.
Y además de leer poco o nada también han dejado de escribir de forma correcta.
Las nuevas generaciones escriben mucho pero en el whatsap o similares...
De seguir así pronto empezarán a rascarse todo el rato y a subir a los árboles otra vez.

Besos.

lopillas dijo...

Pues parece que hablar varios idiomas es estupendo para evitar o ralentizar problemas de demencia senil y alzheimer. Supongo que ese estrés al que te refieres mantiene a las neuronas jóvenes. Bien no? :)
Besitoss

Celia Segui dijo...

Sí, Lopillas, pero a todas horas es jodido. Hablo de "vivir" en una lengua extranjera, no de hablarla.

Y sí, Toro, dentro de nada todos por los árboles, qué pena, eh?
Besos a los dos

Cabrónidas dijo...

Tienes razón. Yo siempre les hablo en catalán a todos aquellos que vinieron de fuera a Cataluña y no han querido aprenderlo. Sé que mi conducta no ayuda en nada y es repugnante, pero es porque soy bastante cabrón y muy maleducado. Pero que se jodan, que lo aprendan. De todas formas, que nadie se piense que la mayoría de catalanes son como yo. Al contrario. :)

Celia Segui dijo...

Hombre, Cabrónidas, soy valenciana, lo sabes, pero yo he visto en una pastelería a una dependienta hablar en valenciano a una argentina, y ver que la argentina no entendía, y eso me pone de los nervios. Es una cuestión de educación. Mi marido es austriaco y vivió en Valencia años, entiende el valenciano pero no lo habla , y tampoco creo que tenga que aprenderlo por vivir allí. En esto no estamos de acuerdo, imagínate un extranjero que hoy tenga que vivir en Cataluña por trabajo, el año que viene en Galicia, y en dos más en el País Vasco. ¿Tiene que aprenderse todas esas lenguas? No, ahí no te puedo dar la razón, lo siento.
Besos y no te me enfades ;)

Blanca Lafarga dijo...

Os envidio porque yo soy torpe para aprender idiomas pero os entiendo.
Celia !a por todas!....
Un besico

LA ZARZAMORA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enrique Tarragó Freixes dijo...

Te doy toda la razón Celia. Dicen que los catalanes que como yo, además nacimos en Cataluña, (en Barcelona en mi caso), hablmos mejor el castellano que los mismos castellanoparlantes más castellanos y es porque lo tuvimos que aprender. Quiero decir que en casa se hablaba catalán, en el barrio, en la calle, en las tiendas, pero en la escuela no, en la escuela se enseñaba en castellano ... y lo tuve que aprender. Ahora cuando escribo o hablo, puedo hacerlo pensando en catalán o en castellano, pero es cierto, cambio el tono, la estructura y los sonidos. Ahora bien, lo tuyo es para nota ... creo que aprender alemán tiene que tener su aquél. Enhorabuena.
Un abrazo, Celia, feliz resto del fds.

LA ZARZAMORA dijo...

Por eso con el alemán y con mis amigos o amantes alemanes me limité a que me enseñaran a bailar un buen vals...
y si austriaco, undostres, undostres, undostres, mejor... ¿para qué quería más?
Aunque ¿sabes? en esta aventura de la lengua aprendí que si bien los hombres se fueron, e igual como llegan se van, a fin de cuentas, lo que siempre me quedó y me sigue y seguirá quedando fue y es la lengua; siempre fiel ella.
;)

Besos, artistaza wapa!

unjubilado dijo...

Soy muy malo para aprender cualquier otro idioma.
A mi hermana casada con un catalán y viviendo desde los 20 años en Cataluña, es/era profesora de ciencias, ahora ya está jubilada.
Al comienzo de los cursos siempre decía a sus alumnos que ella les hablaría en castellano, pero que a ella le podrían hablan en catalán o castellano.
En las tiendas ya la conocían y ella pide las cosas en castellano y le contestan en catalán.
Incluso con su marido y sus hijos ella siempre les habla en castellano. Ignoro el motivo.
Besos.

Alfred dijo...

Aunque con menos dificultad, aprendí el catalán de adolescente, en el colegio estaba vetado y lo aprendías en la calle. Encima ahora se lee y escribe poco, toso son mensajes cortos y emoticonos :)
Un abrazo.

Celia Segui dijo...

Chicos, ¿pero qué tiene que ver el catalán con todo esto? ¿Habéis entendido mi post? Creo que me he expresado súper mal, no hablamos de lo mismo.
Besos a todos

Macondo dijo...

Como no tengo facilidad para los idiomas, envidio que alguien aprende a hablar correctamente uno que no sea el materno. Y más si es el alemán, que debe ser la leche.

"La vida es demasiado corta para aprender alemán” (Tad Marburg).

Besos.

Marigem Saldelapuro dijo...

Hola!!!!!!
Pues mi hijo está enfocando su futuro en los idiomas y no descarta irse fuera de profe si aquí la cosa no va bien(de momento aún está en la facultad y quiere hacer máster así que aún falta) y yo he pensado lo que dices.
No solo se trata de hablar el idioma con fluidez como tú haces, sino de esa sensación de "desamparo" en los días bajos, que siempre los puede haber.
Uffff, me has hecho pensar y me ha gustado el post, enfocas cosas en las que no pensamos, bueno sí, pensamos en la dificultad del idioma, claro, pero no en esos matices que nos propones, en esos sentimientos.
Unbesín y muy feliz finde.

Rosa dijo...

Sí, supongo que nunca se llegará a sentir como algo completamente tuyo. Hablar y sentirla tuya no es lo mismo. La lengua materna es fundamental. No solo la lengua, también los matices del dialecto y el habla. Cuando estudiaba en Oviedo, me encantaba escuchar a los asturianos palabras que solo se comparten en esta zona. Me sentía en casa.
Te entiendo. Conozco a varias personas cercanas que me han hablado de esto mismo que comentas.
El problema al que alude Toro también es preocupante. Se pierde cada vez más la riqueza de vocabulario, se tiende a simplificar.
La educación bilingüe, tan de moda actualmente, pienso que más que ayudar perjudica. Al final, el castellano no lo aprenden correctamente. En las asignaturas de humanidades es difícil llegar al fondo del significado si se pierden los matices.

Un beso, Celia.

Celia Segui dijo...

Rosa, has entendido perfectamente lo que he dicho, ya me preguntaba.

Gema, no te preocupes , al final enriquece :)

Chema, si la vida es demasiado corta para aprender alemán ya me puedo morir :)

BEsos a todos

Opiniones incorrectas dijo...

Siempre os he admirado a quienes habláis idiomas tipo alemán, ruso, chino... vamos, no latinos en general. Yo de pequeña quería saber ruso jajaja y no tuve dónde aprenderlo. Nunca es tarde, dicen xD

Besos

Tracy dijo...

¡Qué bien lo has explicado!
besos

Tracy dijo...

¡Qué bien lo has explicado!
besos

Cabrónidas dijo...

No tienes que estar de acuerdo (¿por qué me iba a enfadar?). Si ya te digo: mis padres lo intentaron, pero no lo consiguieron: soy muy maleducado(en ese aspecto). :)

Rosana Marti dijo...

¡Ay! los idiomas, banderas y demás historias no hacen más que separar pueblos y naciones, una pena la verdad. Yo sé algunos idiomas (no voy a decir cuales, porque son irrelevantes), pero te diré que para hablar más o menos bien te tienes que poner en la piel de cada uno, pensar y sentir ese idioma como tuyo...(porque sino apaga y vámonos). Por otro lado soy de Barcelona, pero si me hablan en la lengua que me hablen, por educación contesto en esa misma lengua (claro si la sé) porque aquí tenemos de todo como en la viña del Señor, en fin el alemán es una lengua que no creo que aprenda en la vida, me resulta bastante difícil y no creo que nunca piense y sienta esa lengua, así que te entiendo perfectamente Celia.

Un beso enorme y pasa un lindo domingo.

Celia Segui dijo...

Cabrónidas, te voy a dar, jaja.

Yo pienso como tú, Rosana.

Besos a todos

Manuel dijo...

Tu reflexión, me ha hecho reflexionar, sobre esa sensación de vacío que habrá pasado uno de mis hijos que lleva trabajando algo más de un año en Alemania, y desde hace dos meses las estará teniendo mi nuera que ha marchado para allá.
Aparte de ser un gran profesional, él, es muy emprendedor, que, como tantos jóvenes españoles han tenido que emigrar-. Desde un principio no dudó en gastarse una parte importante de su sueldo en aprender este difícil idioma- decía, o me integro o me vuelvo para España-.
En estas vacaciones de Navidad, le he oído hablar para felicitar a sus compañeros, y he notado como ha cambiado la musicalidad y soltura al pronunciar, además de lo feliz que se le ve, hasta el punto de llevarse a su pareja, para vivir juntos una nueva etapa de sus vidas.
Creo no ha padecido esa pérdida de control, quizás por lo que tu bien dices: que se ha marchado bastante joven.
Gracias por compartir tus vivencias.
Un beso.

natalia luque dijo...

El alemán siempre me ha parecido un idioma muy díficil, me encanta leerte, me encanta tu blog. Un besazo enorme

Mi Álter Ego dijo...

Nunca me había dado por pensar que es casi como ponerse en la piel de otra persona pero tienes razón. Cuando hablo en otros idiomas me cambia hasta el tono de voz. Un besote!!!

Celia Segui dijo...

- Manuel, es mucho más fácil cuando uno es joven, y más si sabes que algún día igual decides volver y puedes, lo cual en mi caso es más difícil, dada mi edad.

-Gracias Natalia.

-Álter, tú lo has dicho, cambia hasta el timbre de voz :)

Besos a todos

Kristalle dijo...

Muchas gracias por visitarme!^^

Saludos

Piruli dijo...

Muy bien descrito.
Creo que cambiar de país aunque se hable el mismo idioma es complicado pero si encima hay idiomas diferentes harto complicado. El sentimiento no lo he experimentado, pero sí la frustración de querer decir mucho y no saber expresarse correctamente.
Mucho ánimo.
Besos

El collar de Hampstead dijo...

Cierto,coincido contigo.
Se tiene muchas veces esa sensación.
Tengo un amigo francés que hace más de veinte años que vive en Madrid,habla español muy bien con su acento francés,también un poco de valenciano y su mujer era vasca...con lo cual está acostumbrado a lidiar con giros idiomáticos de aquí y allá...sin embargo estábamos cenando en una terraza en Granada y le preguntó a un camarero "Por favor,dónde hay un cajero por aquí?"
El camarero respondió "Ahí a tu ehparda" ...todos los de la mesa le entendimos y él no,le tuvimos que "traducir".
Con su buen sentido del humor dijo "o me vengo una temporada al sur o esta parte del español no la pillo".

Y el alemán...para mí la lengua más complicada que he estudiado.
Mientras el francés o el italiano los aprendía sin esfuerzo y el inglés me salía solo...con el alemán...puffff,los dos años que tuve que aprobarlo en la facultad se me hicieron larguísimos!

Ánimo Celia!
Un beso artista.

Celia Segui dijo...

Hala, nena, tú si hablas lenguas! Sí, yo hice un par de intensivos de francés y lo veía tirado, las lenguas latinas nos son más fáciles. El inglés es que es de risa, la gramática, digo. Pero el alemán, buf, y las lenguas eslavas son peores.
Qué risa lo de a tu ehparda, jajajaja
Besos, bella :)

Marta M. dijo...

Hola.es una gran reflexión y una gran verdad. Mi profesora de inglés siempre me decía que tenía que hablar en inglés como si yo fuera otra persona porque tanto mis gestos como movimientos no eran iguales que cuando hablaba en español... Coincido contigo en que hablar otra lengua es convertirse en otra persona. Me imagino lo difícil que debe ser aprender alemán. Creo que no lo aprendería nunca porque llevo toda la vida con inglés y mi pronunciación es peor que mala. Seguimos en contacto

Eme dijo...

Yo hablo inglés, francés y portugués y comparto en gran medida lo que nos dices. La inmersión en otro idioma es complicada, es cierto que te "desdobla" en cierta medida y que nunca llegas a sentirte cómoda del todo. Al menos yo no lo logré.
Interesantísima reflexión, Celia.
Un abrazo grande.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

No he experimentado esa sensación, pero tiene mucho sentido lo que dice. El sentimiento de inseguridad ante lo ajeno es algo natural, aunque pueda disminuir o incluso llegar a desaparecer.
Un saludo.

Tania dijo...

Buenas tardes Celia,

No soy consciente de esa sensación de vacío pero si sentí en su día como un agobio y una necesidad de hablarme en español aunque sólo fuera en mi propia cabeza.

Desconectar y volver a ser yo misma en esencia pura.

No he vivido jamás en otro país. Pero pasaba temporadas en Girona y soy asturiana. El catalán me resultaba fácil, jamás lo estudié pero lo entendía, y aún así no sé creo que somos lo que somos cuando hablamos nuestra lengua nativa.

Actualmente estoy estudiando inglés, y cuando lo hablo a veces me siento perdida. Quiero decir tanto y no sé como me pongo nerviosa. Y me siento insegura.

Y la sensación de estar fuera de lugar te puede ocurrir con gente que habla tu propio idioma y eso es cierto modo más triste.

Espero que algún día lo logres, estoy segura que ese día llegará. Y se te olvidará esa sensación de vacío.

Gracias por compartir tu reflexión.

Saludos.

Gracias por tu post me ha gustado mucho.

Hola, me llamo Julio David dijo...

Muy bien descrito! Tanto así, que hasta me dio miedo: no vaya a ser que de tanto separar tu "yo" para habitar otro idioma, termines en una personalidad múltiple jaja

Saludos!

Vero ZS dijo...

Me ha gustado mucho el post, primera vez que leo una reflexion asi y estoy muy de acuerdo. Para hablar bien otro idioma hay que encontrar un nuevo "yo", si mantienes tu antiguo "yo" siempre vas a hablar como un extranjero, por otra parte tampoco puedes hablar como hablan ellos, no es una simple imitacion, es una busqueda de identidad. Yo hablo el frances con muchos errores pero con mi propia identidad, puedo expresar sentimientos o hablar en el tono exacto que quiero. El ingles lo hablo de una forma mas correcta gramaticalmente, sin embargo no transmito nada mas alla de lo estrictamente formal porque nunca he vivido en un pais de habla inglesa..

Marcos dijo...

Madre mia, cuando hablas en serio hablas excatedra. Tienes muchísima razón. Ha de ser muy difícil familiarizarse con los modismos propios de cada lengua. Tu tienes a tu favor tu experiencia de actor que seguro te predispone mejor a interpretarlo, para mi sería imposible, tiene mucho valor como lo haces.

Toñi Galiano dijo...

¡Hola! Lo que has escrito es fantástico, tienes mucha razón. Hay que transformarse completamente. Soy maestra de ingles de infantil y primaria y cuesta mucho meterse en el papel ante distintas situaciones, pero hay que conseguirlo. Transformarse para transmitir.

Tienes una nueva seguidora. Te invito a que pases por mi blog si lo deseas: viajandoaotrosmundos.blogspot.com.es

Un beso :)

palomamzs dijo...

Muy interesante esta entrada y muy bien explicada. Es verdad que cada lengua tiene una música propia y en conocerla está la diferencia entre hablar como un robot o hacerlo con naturalidad aunque conserves cierto acento. Sí que tiene que resultar cansado hacer el esfuerzo de hablar una lengua que no es la tuya de manera constante, te entiendo, pero como te han dicho por ahí arriba, ejercitas el cerebro.

Mira Loquehayfuera dijo...

Totalmente de acuerdo contigo! Por una parte es divertido hablar otro idioma porque te permite ser otra persona, experimentar con nuevos sonidos, ideas...pero claro, la parte mala es que uno deja de ser un poquito uno mismo. A veces, me digo: "qué pena que esta gente no sepa español porque se pierden conocer cómo realmente soy".

Cristina López moreno dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, que bien te explicas ;)

Marta B dijo...

cuanta razon!! te has expresado perfectamente, se nota que eres profe!

muy interesante el post, me ha gustado mucho!

un besito!

Holden dijo...

Maldito Quinto, acaba de reducirme a una persona y media :S

Coómo se nota que sabes de lo que hablas... yo recuerdo con cierto cariño cuando podía pensar en inglés, qué maravilla. Pero como bien dices, vivía en Inglaterra con 13 años y así las cosas suceden de otra manera.

MI PADRE ES GUAPO Y MI MADRE ES LISTA - Blog para Padres Inquietos dijo...

Es cierto, yo vivo en otra comunidad autónoma diferente de la mía, y ambas con lengua autonómica propia. Así que me siento tal y como lo dices, con una doble identidad. Porque no son sólo las palabras, son las expesiones, son las formas verbales e incluso el lenguje no verbal.

maria francisca belmonte mondejar dijo...

Que gusto estar en tu casita virtual y poder leerte, hecho mucho de menos tener mas tiempo para el blog, solo quería darte las gracias por tus amables palabras, y comentarte que en mi primer destino trabajé en Córdoba , y no entendía absolutamente nada, me costó bastante, realmente me sentía como nos comentas.
Un besazo guapa, espero estar de vuelta prontito.

Mariano Couso dijo...

Es así nomas, en mi país paso y pasa.
Te sigo.
Besos

Isa dijo...

Hola Celia. Muy curiosa tu entrada. :-) Yo sólo valgo por una porque hablo sólo Castellano, y no muy bien :-) jajaja, pero para mí soy la más grande.
Saludos y abrazosss

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