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sábado, 27 de febrero de 2016

España y Viena pierden a un hombre extraordinario ( Crónicas Vienesas)

     

      
     La bondad nunca es noticia. Vivimos la época de la pérdida de los valores, la vaciedad, el egoísmo, la desconfianza,  el individualismo, la traición,   la corrupción. Hoy quiero presentaros a un ser excepcional, una de esas personas que realmente marcan la diferencia, de esas pocas que una vez las conoces jamás podrás olvidar.

   El miércoles tuvo lugar en Viena el funeral por el alma de uno de los seres más extraordinarios que he conocido nunca.

   Don José Miguel Cortés Arcas, José Miguel para todos los que tuvimos el honor de ser tocados por su magnanimidad. Consejero Económico y Comercial  de la Oficina Comercial de la Embajada Española en Austria y Eslovenia de 2012 hasta su fallecimiento el 8 de enero de 2015 en Madrid, donde pasaba las navidades en familia.

   Como dijo el sacerdote que ofició la misa: su currículum profesional infundía gran  respeto, pero más respeto infundía su  gran humanidad  y  su actitud ante su propia muerte.

   Le conocí en una de las cenas que los primeros jueves de cada mes organizaba la Asociación de españoles en Viena, allí estaban siempre que podían él y Esther, su extraordinaria y adorada esposa, interesándose por todos nosotros sin excepción. Esther, tan sencilla y encantadora como él, con un sentido del humor desbordante que te hacía tirarte al suelo de la risa, aun con todo lo que estaba pasando.

   José Miguel era un enamorado de  España y  de su profesión. Un gran entusiasta, un inmenso Diplomático entregado en cuerpo y alma hasta el último momento a promocionar su país allá donde fuera. Nos enteramos  de su enfermedad al poco de conocerle y supimos por su mujer y luego por él que la poca esperanza que les quedaba estaba en su tremenda fortaleza. Murió al pie del cañón: “Celia, sale de la sesión de quimioterapia y se va a la oficina”, me decía su mujer.

   El miércoles en el funeral, me senté al lado de una de las personas que trabajaban a sus órdenes. “Es como si hubiera perdido a un padre”, me dijo (A pesar de que era un hombre joven). “Tenía unos dolores espantosos y aun así venía a trabajar”, continuó, “un día, después de una sesión de  quimioterapia , sobre las cuatro de la tarde  me dice: “ No me encuentro muy bien X  , ¿Te importaría si me voy a  casa ya?”. Él, el jefe, preguntando si se podía ir. “¿Cuál era su horario?”, pregunté por curiosidad. “Él podía haber  hecho lo que le diera la gana, pero siempre estaba ahí”.  Después, me enseñó una foto de José Miguel  en la cama del  hospital, recibiendo los tratamientos  y firmando papeles de la oficina. “Mira, aquí está con los Tunos en la Oficina”, me dijo enseñándome otra foto. “Estaba contentísimo, se puso a cantar con ellos, les dio una buena propina y luego se los llevó a todos a un restaurante y los invitó a comer”. 

   Al salir del funeral me extrañó encontrarme  con un chico que conozco, lo miré sorprendida y pregunté: “Pero tú no trabajas en la Embajada ni en ninguna otra institución, ¿no? ¿Qué haces aquí?“. “Qué  va”, contestó, “le conocí en un evento y luego le vi en otros y siempre se acordaba de mi nombre y venía a hablar conmigo. Me ganó el corazón.”

   Él unió a todos los que estamos aquí vendiendo la marca España. Llevaba a todos los que trabajaban en su oficina a comer a diversos restaurantes españoles, incluida mi tienda-local, y siempre pagaba la cuenta con dinero de su bolsillo. Jamás me lo dijo, pero lo sé.  Su oficina era una pequeña familia, y gracias a él ahora somos todos más cercanos.

    Organizó cursos de Tapas en el Instituto Cervantes impartidos por nosotros, con el fin de promocionar España, asistía entusiasmado a las reuniones donde un par de locales proponíamos las recetas. Estaba siempre ahí, como gran profesional y como amigo. Se interesaba por nuestros negocios ( los de todos los que vendemos España),  se alegraba de nuestros éxitos e intentaba buscar soluciones a nuestras preocupaciones.  

   Se me metió en el corazón irremediablemente como nunca antes una persona a la que en realidad conocí tan poco.  Saber que José Miguel estaba ahí, aunque le viera poco, me daba seguridad, calor. 

      Yo no suelo prestar mucha atención a mi móvil, lo tengo tirado en el bolso y a veces no lo oigo o directamente lo olvido en casa. Un día me encontré un sms suyo de hacía tres días. Me sentí fatal por no haberle contestado y le escribí: “José Miguel, disculpa, acabo de ver tu mensaje. Soy un desastre con el móvil.” Su respuesta: “Menos mal que eres un desastre con el móvil, porque en todo lo demás eres maravillosa”.  Cuando llegué del funeral, llorando, le conté a mi marido que cuando pierdo la confianza en mí misma, me acuerdo de él y de esta y otras frases bonitas que me dijo, y me da fuerza y valor para continuar luchando. Me decía esas cosas que uno espera oír de un padre.

    José Miguel  ha dejado una huella indeleble en todos aquellos que tuvimos el honor de disfrutar de su presencia y su bondad. Y hoy, todos los españoles que hacemos patria en Viena y en otros países del mundo nos sentimos huérfanos.

     Era un hombre muy importante que no se daba ninguna importancia. A él le importaban los demás. Era un ángel. Mi relación con él era puramente laboral y sin embargo, le lloro como a un familiar. Le echo  muchísimo de menos, pienso en él cada día. Sé que le importábamos de verdad, todos nosotros. Y él a nosotros. 

   Espero que exista un lugar mejor que este y que él esté ahí, rodeado de todo el amor y la felicidad que repartió en vida.

                 Don José Miguel  Cortés Arcas.  (foto obtenida en internet)






    

37 comentarios:

Mi Álter Ego dijo...

Ay, qué lástima. Lo siento muchísimo, Celia. No hace falta que alguien sea un familiar para que los echemos de menos. Un beso grande.

Marcos dijo...

En mi vida he comprobado que los "mejores" son los primeros en morir. A Dios gracias he conocido a bastantes personas de accesibilidad y talante parecido. Descanse en paz.

AMBAR dijo...

Triste evento, pero es el andar de la vida, todos son distinción de edad, credo o posición social, cuando el contrato aquí en este presente termina, nos vamos, unos antes y otros depués.
Buenos y menos buenos y todos dejamos huella, unos más profunda que otros.
Ánimo, siento tu tristeza y dolor, por perder un buen amigo.
Un abrazo.
Ambar

Amapola Azzul dijo...

Pues lo siento bastante.
Sin duda una persona querida y que dejó grata huella a su alrededor.

Descanse en paz. Besos y un abrazo para ti.

Macondo dijo...

Qué bonito debe ser, cuando te mueres, inspirar a alguien algo tan bonito y tan de verdad como lo que has escrito. Seguro que le encantaría leerlo a su mujer. Espero que lo haga, porque tiene que ser un gran consuelo.
Descanse en paz ese gran hombre.
Besos, Celia.

Piruli dijo...

El mundo debería de estar más lleno de gente así.
Que pena y más viendo la foto ¡si era muy joven! La verdad que me esperaba un señor más mayor.
Que descanse en paz.
Besos

Eme dijo...

Estoy con Macondo. El corazón y la humanidad de ese señor queda totalmente reflejada en un escrito como este tuyo, Celia.
Descanse en paz.
Un abrazo para ti.

Marigem Saldelapuro dijo...

Qué pena!!!!! Siempre se nos van los buenos y me da una rabia...cómo siempre me quedo con lo bueno, ya lo sabes, en tu caso lo bueno es haberlo encontrado, cruzarte en su camino te ha dejado buenos recuerdos y te hizo saber que eres maravillosa.
Un beso guapa, me gusta mucho lo que has escrito, me lo he leído casi sin respirar.

Celia Segui dijo...

El maravilloso era él. Y sí, tenéis razón, siempre se van los buenos antes :(

lopillas dijo...

Es maravilloso que una persona así haya participado en tu vida. Quédate con eso. Seguro que descansa en paz.
Un abrazote bien fuerte para ti.

TORO SALVAJE dijo...

Jo...
Gente así no debería morir nunca.
Qué pena...

Un abrazo Celia.

Rosana Marti dijo...

Se fue casi un mes antes que mi madre. Preciosas las letras que hoy le has dedicado.

Un beso con mi cariño y amistad.

Tracy dijo...

Desearía que cundiera el ejemplo.
Aunque no lo conocía siento que no esté entre nosotros, me uno a tu homenaje.

Opiniones incorrectas dijo...

Como te dije el otro día, hay que vivirlo para saber lo que se agradece una mano amiga en el extranjero.

Realmente, muchos diplomáticos deberían seguir su ejemplo y no ser tan déspotas ni poner tantas trabas gratuitas a sus propios compatriotas.

DEP

Besos

El collar de Hampstead dijo...

Qué pena Celia...
Personas así hay pocas,pero son las que dan sentido a la vida.
Bien por ti,por dedicarle estas letras tan hermosas y sentidas.

Un abrazo fuerte.
Muackkkk

Blanca Lafarga dijo...

Yo quiero pensar que existen muchas personas que cumplen con su trabajo y viven la vida con alegría y amor.
Un besico

María José Vera dijo...

Por lo que cuentas, un gran hombre, de los que hay pocos. DEP

unjubilado dijo...

Aunque es ley de vida, es una pena que personas así nos dejen para siempre. He ojeado por internet y he visto la cantidad de cargos y representaciones que ha tenido a lo largo de su vida.
Un beso

Marta M. dijo...

Hola: me encantó leer tu cariñoso homenaje a un ser excepcional. Entiendo perfectamente el vacío y el dolor que te ocasionó su pérdida porque ya leo que él era el nexo de unión de todos los que estais fuera y defendeis y luchais por dejar muy alta la marca España. Siento mucho su pérdida y mucho ánimo para ti que seguro que desde donde esté estará feliz.

Timón Botón dijo...

Ñiaaa se va esta gente y queda aquí la carroña!!!

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Emotivo homenaje, Celia. Puro sentimiento. Cierto que cuando alguien muy querido quisieras que todo el mundo llorara o que el mundo se parase ... pero te das cuenta que no es así, solo somos nosotros los que quedamos aturdidos ante la a veces cruel realidad de nuestra mortalidad.
Me quedo con esa frase inicial tuya ... "La bondad nunca es noticia"
Un abrazo, amiga.

Holden dijo...

Por lo que cuentas de él, debió ser una persona notable. El mundo será un lugar algo peor ahora que falta una grandísima persona así. Ojalá descanse en paz.

Mirian Cartagena dijo...

Es pena que tengan que morir personas tan valiosas, pero se queda su gran recuerdo, sus enseñanzas y consejos.
Saludos.

Salamandra dijo...

Lo siento guapa, veo que lo apreciabas de verdad. En el fondo eso es lo que nos llevamos al otro mundo ... el amor que hemos sembrado. Así que bien está.

Petonet

Cabrónidas dijo...

Y luego hay malos que duran más que un martillo enterrado en paja.

Lapiz Pluma dijo...

Una lástima! Ya quisieran muchos diplomáticos que alguien "poco importante" le dedicaran unas palabras tan llenas de significado y desde dentro, no de cara a la galería.

Cristina López moreno dijo...

Le hubiera encantado ver las palabras tan bonitas que le pones, besos.

Jo dijo...

Querida celia. uno es un desastre total con lo superfluo y a veces hasta yo con el feibuk ese que disque para contactar gente. pero José miguel tiene un punto que ni un móvil, ni una red social ni demás chunches tecnológicos podrán hacer. Sigue en tu corazón y como te expresas de el es sin duda un hombre integro y pleno que me vas a hacer el favor de siempre acordarte de el porque, como todo parece que siempre de nosabemos donde hay alguien que nos sirve de aliciente

:)

abrazos

Pitt Tristán dijo...

Como ya escribí por ahí "...qué pronto te olvidas, vida, de tus ángeles".
La vida puede ser maravillosa pero nunca es justa.
Descanse en paz.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

No hay mayor premio para una vida que el recuerdo de sus semejantes. Y no cabe duda que de la forma en la que ha honrado su memoria aquí es una las mejores formas de mantener su recuerdo vivo.
Descanse en paz.

Rafa Hernández dijo...

Bonito tributo el que le rindas, y se ve que querías mucho a este SEÑOR porque personas así son las que se merecen ese honor con mayúsculas. Que ejemplo a seguir, para muchos políticos LADRONES también con mayúsculas y por mala gente, que los hay a puñados. Descanse en paz este buen hombre.

Besos Celia.

MI PADRE ES GUAPO Y MI MADRE ES LISTA - Blog para Padres Inquietos dijo...

Personas como ésta son las que hacen que no perdamos la esperanza en la humanidad. Es un honor haberlas tenido cerca y haber podido gozar de su compañía y su saber estar. Imagino el gran dolor en el corazón español de Viena. Así que me sumo al duelo Celia.
Un abrazo.

R. Montblanc dijo...

Precioso homenaje le dedicas Celia y se nota que lo haces con el cariño y respeto que le procesas. Es muy bonito que el día que uno fallezca hallan personas que se acuerden de lo maravilloso que era esa persona , generoso , solidario y con gran corazón. Cuando estuve en Viena , me lleve una grata sorpresa , al ver como la gente de allí sentían admiración por España y eso es muy bonito. Muchísimas gracias por todo Celia , eres maravillosa .

Un fuerte Abrazo.

La utopía de Irma dijo...

Un abrazo grande para allá, pero grandee grandee ehhh

Irma.-

palomamzs dijo...

Pese a no conocerlo de nada me ha parecido muy bonito lo que has escrito sobre él

Seoane Melliz dijo...

Tus palabras han sido tan profundas que me has contagiado de dolor por la pérdida de esa persona, porque sé lo que es estar en un país que no es el tuyo propio. Es maravilloso que hayan personas así y que dejen huella en otros de esta manera. Estas personas deberían tener un reconocimiento público más notorio porque de verdad que sí son importantes y no otros. Una pena perderlos!!

spanierinindenalpen dijo...

¡Qué palabras tan bonitas Celia! ¡Y qué lástima haber perdido a una persona tan increíble! Lástima que no haya más como él en este mundo. ¡Un abrazo!

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