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domingo, 3 de enero de 2016

Las tres noches de terror que cambiaron mi vida-El desenlace (Fenómeno paranormal)

    


     Antes de leer el desenlace debes leer la primera y la segunda parte. Pincha AQUÍ para la primera:
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   Antes de continuar con la historia quiero aclarar una cosa. Soy una persona agnóstica, aun después de esta experiencia. Un fenómeno paranormal es algo que no se puede explicar científicamente, y eso es exactamente esto, más allá de cualquier creencia personal.

    Tarde del 2  a madrugada del  3 de enero de 1997

    Siendo una persona tremendamente miedosa en lo que a estos temas se refiere jamás hubiera pensado que podría soportar algo así, y menos pensar en volver a pisar esa casa, pero tenía que hacerlo. Teníamos la sensación de que no íbamos a recuperar nuestras vidas si no nos enfrentábamos a aquello.

   Volvimos a casa. Temerosos pusimos el contestador. (Por aquel entonces se grababa todo en una pequeña cinta que tiramos a la basura en cuanto acabó todo. Sobre todo yo, me negaba a tener aquella voz grabada en ningún lado). Había llamadas pero no hablaba. Solo ruidos extraños, pitidos. 

   Empezamos a llamar una por una a todas nuestras familias. En una ocasión la línea se cortó durante unos minutos. Alguien en el transcurso de varias llamadas cruzadas nos pasó el teléfono de una vidente y nos urgió a llamarla. Estábamos desesperados, y no nos planteábamos si creer o no, simplemente habríamos hecho cualquier cosa por salir de esta situación. 

   Llamamos a la vidente. Nos dijo que veía a un hombre de unos cincuenta años, atractivo, que había fallecido y no encontraba la luz, que no quería hacernos ningún daño y que sólo quería ayuda. Lo de antes no sé, yo me quedo con las dos últimas frases porque las demostró con creces: no quería hacernos daño y necesitaba ayuda.

   Luego la vidente nos dijo algo que nos dejó excépticos, demasiado peliculero, dijo: «Cuando vuelva a llamar decidle la siguiente frase: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, vete al lado derecho de la luz y verás la cara del Padre Celestial"»

   Ateos, agnósticos y creyentes como había entre nosotros, ni un solo momento dudamos en hacer lo que la vidente nos dijo, no perdíamos nada con probar. Pero antes había que buscar gente que estuviera con nosotros, teníamos demasiado miedo para enfrentarnos de nuevo solos a todo esto. 

   Llamamos a varios amigos. Algunos por motivos laborales no pudieron venir. Finalmente Jaime y María aceptaron. Jaime, ateo perdido, se descojonaba al teléfono mientras se lo contábamos. «Anda, que estáis colgados. ¿Qué habéis fumado?»  Miriam tuvo que insistirle varias veces, finalmente le dijo: «Ven y comprúebalo por ti mismo ,y si cuando oigas su voz no te cagas encima ya me lo cuentas...»

   Hasta que Jaime y María llegaron el teléfono nos dejó en paz ( de ahí que insista en que lo que fuera esta cosa solo insistía para movilizarnos de algún modo. Esta era nuestra sensación).

   Por fin llegaron. Les contamos todo desde el principio, muchas veces con lágrimas en los ojos. Jaime, el ateo, empezó a cambiar de expresión. Una vez acabada la explicación sonó el teléfono varias veces. Lo cogimos pero no decía nada y colgaba enseguida.   Entonces María miró hacia el techo y dijo: «Llama pero no cuelgues, que Miriam te quiere ayudar» 

  Sonó inmediatamente: «A los seis... ayudaaaaa» 

  «!Hostiaaaa, qué es esooo, hostiaaaa!», era Jaime, el que se había reído tanto de nosotros. Como veis, sabía que ya no éramos cuatro sino seis.

  Habíamos acordado que cogiera Miriam el teléfono para decirle lo de la vidente. Volvió a llamar y Miriam, temblando, llorosa, cogió el teléfono y dijo: «Por favor, estamos muy asustados... te vamos a ayudar, pero te lo ruego, déjanos en paz... Mira, me han dicho que te diga una cosa que esperamos que te ayude: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, vete al lado derecho de la luz y verás la cara del Padre Celestial"» Colgó. No sabíamos qué iba a pasar. Nos quedamos en silencio. 

  Tardó bastante en llamar, pero lo hizo: «A los seis... graciaaas, guaaapooos. » Y colgó.

   Nos levantamos gritando, llorando, abrazándonos: «¿Qué ha sido esto, tía, qué hemos vivido? », recuerdo que me decía Miriam abrazándome. Soltamos todo el estrés acumulado tantas horas, corriendo por la casa, saltando, gritando. Nos hicimos unas copas para celebrarlo. Entonces brindamos por él , por aquella voz.

   Y Jaime, el que no nos había creído, de repente dijo: «Se ha ido sin decirnos cómo se llama.» Recuerdo que me alarmé y cabreada le dije: «!Por favor, no digas eso!»

    Y tal como mi intuición me había dictado el teléfono sonó inmediatamente, paralizando todo nuestra celebración.

    Lo cogimos: «José Mariaaaa», dijo la voz. Y se fue. Nunca volvió a llamar. Pero para los que crean que las palabras de la vidente son la salvación y demuestran algo, tengo malas noticias. No volvió a llamar pero se repitieron pequeños fenómenos que ahora os cuento.

    La vida después del fenómeno

   Intentamos volver a la vida normal después del fenómeno, pero la que más difícil lo tenía era yo. JM no vivía en el piso. Alfonso volvió de Valencia pero no quiso que le contáramos nada, e hizo bien. Miriam iba a casa de su novio antes de quedarse sola, yo siempre quedaba con ellos dos a la vuelta del trabajo o de donde fuera para no subir a casa sola. No podía dormir con la luz apagada. No era vida. Me sobresaltaba cada vez que sonaba el teléfono. Tenía unos días libres y decidí irme a Valencia a casa de mi madre. Dormía con ella y con la lamparita encendida, no soportaba la oscuridad. Era consciente de que si no superaba aquello no podría volver a mi vida. Por no sé qué extraña razón, la única que quería irse de aquel piso era yo, y como ya he dicho, llevaba 5 mudanzas en dos años. Miriam, obviamente, al no estar sola, no tenía problema. Así que la más afectada era yo. Aun así, cogí fuerzas y al cabo de dos semanas volví decidida a estar sola en ese piso, dormir en mi dormitorio con la luz apagada, sin miedo, no estaba dispuesta a que me echaran de mi vida. 

   Primer día en el piso. Sola, feliz, porque lo he superado. No tengo miedo, ni siquiera cuando suena el teléfono. Por fin puedo volver a mi vida normal en ese piso donde tan a gusto estoy. 

  Por la noche, Miriam y Toni van a dormir al otro lado de la casa. No se habla del tema, está prohibido. Yo me acuesto, tranquila. Me duermo enseguida, con la luz apagada por primera vez . Pero de madrugada un gran ruido me despierta. Enciendo la luz. No es nada, solo es un libro que ha caído de la estantería, solo que ha hecho, o me da la impresión de que ha hecho demasiado ruido al caer, y además ha caído del centro, no de los lados. Pero no quiero darle vueltas. Vuelvo a tener miedo y me voy corriendo a la habitación de Miriam. Les pregunto si puedo dormir con ellos, cogemos un colchón pequeño y lo ponemos en el suelo. 

   Por la mañana me levanto para ir al baño y veo algo que no quiero contar. Porque mi mente estaba en un estado en el cual es probable que lo creara ella, aunque yo no lo creo. Solo sé que empecé a gritar, que Miriam y Toni vinieron corriendo. Que les dije que me iba de la casa ya y no volvía más. Y así lo hice. Me duché, con ellos haciendo guardia en la puerta. Llamé a mi amigo Juan. Hice una maleta y me trasladé  a su casa hasta saber qué iba a hacer con mi vida. No volví más , excepto a sacar mis libros y mis efectos personales, vendí mis muebles a la persona que se quedó con el dormitorio. Sé por Miriam, hoy día aún gran amiga mía, que hubo pequeñas cosas, macetas que se caían de sitio, etc. Hasta que poco a poco paró todo y volvió a la normalidad. Pero antes, aún sucedió algo insólito.

    El desenlace

   Estaba yo viviendo en casa de mi amigo Juan. No podía abandonar todo porque aún me quedaban unos bolos de teatro por hacer antes de despedirme. Un día me llama JM, alteradísimo: «Tengo que verte inmediatamente. Vas a flipar. Voy para allá».

  «Mira, Celia, mira, es alucinante», JM tiene unas facturas en la mano, son las de su móvil. Las cojo. «!Mira los días dos y tres!», los miro: decenas de llamadas al número de mi casa, una detrás de otra. !Todas las llamadas habían sido hechas desde el móvil de JM!  Y os recuerdo: los móviles de entonces eran grandes y negros, y el de JM estuvo todo el tiempo delante de nuestras narices, sobre la mesita del salón. Es más, ese móvil estuvo largo tiempo sin batería. ¿Cómo narices se puden hacer llamadas desde un móvil sin batería?  JM, Miriam, Toni y yo, no nos separamos ni para ir al baño. ¿Quién llamaba entonces?

  Yo cogí inmediatamente mis facturas, para ver si pasaba lo mismo, en efecto, pero solo las cinco primeras llamadas fueron hechas desde mi móvil. El motivo no lo sé, puede que fuera que mi móvil estaba en mi habitación y el de JM justo delante del teléfono fijo (¿de ahí que se acoplara?)


   Este es el final de esta historia enloquecida y totalmente real, lo juro de nuevo por todo lo que más quiero. Yo me fui en febrero a Gandía a casa de mi madre, totalmente perdida y decidí lanzarme por mi segundo sueño: ser profesora de inglés. Con este fin aterricé en Londres dos meses después y lo logré. Tres años después, con los títulos pertinentes, me dediqué a mi otra pasión durante ocho años.  Hoy día, no hago nada de eso, distribuyo productos españoles en Austria y tengo una tienda, pero sin todas estas experiencias nada de lo que hoy hago hubiera sido posible.
   De modo que gracias, José María, seas quien seas y estés donde estés.


  Antecedentes

   A veces tenemos las cosas delante de las narices y no las queremos ver. Visto a posteriori, nos dimos cuenta de que la cosa no había empezado de repente, lo que ocurre es que no le habíamos prestado atención.

  El piso era estupendo y nos lo alquilaron por una miseria, y recuerdo que en broma, Alfonso, el único habitante que nunca se enteró de nada, dijo «Tías, tendrá fantasmas.» Aún me río acordándome.

  Por mi parte, fueron varias las veces en que fui al salón a apagar la radio que se había puesto en marcha sola. Pero esas cosas pasan. 

 El 22 de agosto de 1996, día de mi 31 cumple,  hice mi última sesión para una serie de Telemadrid. Me levanté a las cinco de la mañana, encendí el calentador y me duché. Y al salir del baño, andando por el pasillo oí: click. Volví y la rueda del calentador había girado y estaba apagado. La ventana cerrada. Pero esas cosas pasan.

  Un día llegué a casa y me encontré a Miriam parada en medio del pasillo llorando. Me contó que oía ruidos y pasos tras ella. La tranquilicé diciéndole  que era un piso antiguo y las vigas hacían ruidos. Ella me creyó, yo también.

   Una madrugada, dormía toda la casa, con Alfonso incluído, cuando un gran ruido de cristales rotos nos despertó. Salimos todos a ver qué era. La puerta de cristal del pasillo se había cerrado con fuerza y los cristales estaban hechos añicos en el suelo. Todas las ventanas de la casa estaban cerradas... pero esas cosas pasan.

   En un viaje a Gandía recuerdo haberle dicho a mi familia riendo que teníamos un fantasma en casa. Por supuesto, estaba lejos de creerlo de verdad. Pero como pasaban tantas cositas... bromeé sobre ello.

  Cuando le contamos a la portera lo que había pasado días después del fenómeno, apenas se inmutó. Lo que nos hizo preguntarnos si no habría habido ya historias con anteriores inquilinos. 

   Esto es todo. Mis creencias no han cambiado, sigo siendo agnóstica. Esto es un hecho a todas luces inexplicable. Nosotros ya hicimos todas las cábalas. Una explicación desmonta la otra. Que esto fuera un fenómeno paranormal no quiere decir para mí que se tratara de un espíritu, ni que demuestre la existencia de la vida tras la muerte, aunque da qué pensar, la verdad, y sería lo más "entendible". En mi opinión somos seres limitados viviendo en una realidad limitada, y de vez en cuando pasan cosas que escapan a nuestro entendimiento. Quizá haya otras realidades que se nos escapan. 

   En realidad no sabemos de qué va esto llamado Universo. Esto llamado Vida.

   Por mi parte no suelo pensar en esto. Ya no me da miedo. Escribí un resumen junto con Miriam hace años para que no se nos olvidara. Hace unos días lo volví a leer tras muchos años sin hacerlo. Ahora lo he revivido para vosotros. Espero que nunca más me pase algo así porque no sé si podría superarlo.




    


    



53 comentarios:

Lapiz Pluma dijo...

Ufff...mira que tuviste valor eh. Estas cosas qué poquita gracia me hacen :s.

Macondo dijo...

Muchas gracias por compartirlo. Desde fuera ha sido como un relato de terror que, además de por estar muy bien contado, ha tenido la fuerza de haber sucedido realmente.
Besos.

Susana M dijo...

Qué impresionante. Un beso.

Salamandra dijo...

Cariño. Sé que lo que dices es verdad. Al margen de eso, eres una narradora extraordinaria.

Llevo años siguiendo casos así. Suceden y eso es cierto. Y somos hormigas, no entendemos nada. El desconocimiento es lo que da miedo. Y mucho. Lo sé porque yo he pasado muchísimo también...

Celia Segui dijo...

A raíz de esto oí casos de otras personas. Si alguien conociera un caso como este me gusataría contactar con esas personas. Lo del teléfono es lo que me trastoca más, lo de los objetos sé que pasa , pero que te hablen... uf
Gracias a todos por vuestras palabras

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Impresionante e impresionado...ami me han pasado cosasasí, varias veces,pero siempre descubrí que cuando eso me pasaba yo estaba con los ojos cerrados y durmiendo ... lo sé porque a veces, con todos con los que me veía en el sueño,cuando los veía me preguntaban lo mismo:"¿Oye Enrique,tuvimos un sueño juntos que ... ?

Celia Segui dijo...

Qué fuerte, Enrique. Parece que es mucha la gente a la que le pasan cosas...

Marigem Saldelapuro dijo...

Hola!!!! Mil gracias por pasarte por mi blog, yo también me quedo por aquí de seguidora.
He leído atentamente todas las partes, desde la cena en el ambigú del teatro hasta el desenlace y he pasado mucho miedo, así que no quiero ni imaginarme el pánico que pasasteis vosotros.
Un besito, feliz año nuevo y me quedo muy intrigada con lo de las llamadas desde el móvil, es que nunca había oído algo así, si descubres alguna explicación más me encantaría que la compartieras para saber alguna teoría más.

Celia Segui dijo...

Gracias, Gema, no creo que descubra nada más, después de tantos años, ojalá.
Besos

TORO SALVAJE dijo...

Esta noche vendrá a darte las gracias con un cuchillo.

Adiós Celia, fue un placer conocerte.

Besos póstumos.

Celia Segui dijo...

Qué encanto, toro. Todavía no te despidas de mí, te toca pagar mi ataúd, me lo prometiste :P

La utopía de Irma dijo...

Yo también soy totalmente agnóstica, pero tambien "creo" que no estamos solos del todo.

Abrazote utópico, Irma.-

El collar de Hampstead dijo...

Celia...qué miedooooooooooo he pasado leyéndolo,imagino que tú viviéndolo...aggggggfffff
Joder qué experiencia...

Un besazo guapa y un abrazo.

Conxita Casamitjana dijo...

Celia, yo pensaba que era una relato que habías inventado, qué miedo, aún me da más miedo sabiendo que no es producto de la imaginación...buf qué miedo, fuisteis muy valientes, yo creo que no me hubiera quedado ni un segundo más.
Un saludo

unjubilado dijo...

Para haberos dado a cualquiera de vosotros un infarto.
La unión de las tres partes podría servir perfectamente como guión para la creación de una película de ciencia y misterio.
Besos

EmeM dijo...

Lo primero de todo darte las gracias por contarnoslo. Supongo que el revivirlo en cierto modo tampoco ha sido sencillo.
No quise hacer ni un comentario hasta leer toda la historia porque me tenías en vilo.
Lo cierto es que yo no creo mucho en cosas paranormales pero... lo que nos cuentas y otras historias que se escuchan por ahí, como poco siembran la duda.
Un abrazo grande y feliz 2016, guapa.

Celia Segui dijo...

Jubi, escribí una obra corta de teatro a petición de una amiga que tenía un grupo de teatro Amateur, pero me eché atrás, no quise que se representara, y sabes por qué? Porque como ficción no es creíble, imagínate. Ahí la tengo muerta de asco.
EmeM, te entiendo, pero no es cuestión de creer o no, si te pasa te pasa.
Besos a todos y gracias

Holden dijo...

Me quedo loco totalmente. En serio, me pasa esto a mí y no se cómo reaccionar... lo que sí sé es que mientras leía los 3 episodios no he parado de pensar '¿Nadie le preguntó que cómo podían ayudarle?'

Y por cierto, te puse un mail. (Por si no lo has visto)

Aquello noerayo dijo...

Madre mia, los pelos como escarpias. Impresionante. Yo también soy agnóstico pero a estas cosas con mucho respeto.
Besos.

Jane Jubilada dijo...

Me has tenido tres días en vilo ¡Qué miedo! ¡Y qué valiente! Yo habría salido por patas a la primera. Agnóstico no significa que no creas, sino que estás convencida de que hay cosas que no se pueden conocer. Esa puede ser una de ellas.
Muchos besos.

Jane Jubilada dijo...
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Blanca Lafarga dijo...

Prefiero pensar que estas cosas no pasan...
Feliz Año 2016

LA ZARZAMORA dijo...

A mí me cuesta creerme estas cosas... y me han contado un montón, pero bueno, si lo vivistéis, y nos lo estás contando, y yo te creo eh?, así fue y debió ser.
Personalmente creo más bien que la psique, o la psicosis de la gente es la que sí que es capaz de estas cosas y más... y más...
Me mantuviste en vilo y me engaschaste!!!
Un beso de fantasmita ;)
Buh!!



Salamandra dijo...

Jajajajaaaaaaaa qué peasso de perro estás hecho

Celia Segui dijo...

¿Salamandra??? ¿Qué te pasa, reina mora?? Supongo que se lo dices a Toro, si no , es que te has vuelto loca, jajajaja
Besos

Celia Segui dijo...

Eva, la pisque llamar por teléfono tantas veces desde un móvil y articular frases con sentidooo???? Eso me cuesta más de creer que el fenómeno en sí. Una cosa es lanzar objetos, eso sí lo podria hacer una mente descontrolada, pero hablar por teléfono??? Por otro lado, todos éramos y somos personas bastante sanas mentalmente. En fin, es lo que hay.
Besos

María José Vera dijo...

A mí me pasa algo así y creo que me da un infarto, qué horror!! Uff, me dan escalofríos sólo de leerlo. Feliz Año Celia!

Mi Álter Ego dijo...

Qué fuerte, Celia!!! En el piso donde vivía antes de mudarme con el churri también me pasaron cosillas (lo conté alguna vez en el blog) pero, desde luego, no a estos niveles. Qué miedo...

Me quedo con la intriga de lo del baño pero, si no lo quieres contar, en tu derecho estás.

Fuiste muy valiente al enfrentarte a tus miedos. Yo soy muy agnóstica también pero está claro que a veces pasan cosas que no tienen explicación. Un besote!!!

Cabrónidas dijo...

Yo te creo total y absolutamente.

Rosana Martí dijo...

Alucinante, no tengo palabras...

Saludos.

Inma_Luna dijo...

Pues yo te creo la verdad.
He intentando encontrar tu correo y me ha sido imposible, puedes escribirme un comentario por favor y mandarmelo por fi , quisiera mandarte algo.
Besitos

Opiniones incorrectas dijo...

La madre del corderooooo!!!

Conste que cuando el difunto llamó y dijo JOSÉ MARÍAAAA me dio la risa.

Conste que me he reído porque yo no estaba allí.

Besos

Nefertiti Munguia Triana dijo...

Bueno pues ya leí las tres partes y como no te iba a cambiar la vida, eso le cambia la vida a cualquiera. que valor porque si he sido yo hubiera salido corriendo y ni loca regresaba. Saludos!

Mirian Cartagena dijo...

Lo bueno es que esta experiencia te hizo fuerte, ya no te da miedo. Ayyy que fuerte cuando dijo el nombre es lo que más me impactó parece que estuviera oyendo.
Cariñossss

lavelablanca dijo...

La verdad que es alucinante lo que cuentas. Imagino que poco a poco te vas acostumbrando (aun sin notarlo), basada en tu fuerza.

Yo, sin duda, me hundiría el primer día.

Abrazos.

Vero ZS dijo...

No es posible que hubiera una camara instalada ? Alguien que quisiera hacerte una broma pesada o precisamente asustarte para que te fueras del piso... lo del telefono se explica si alguien saco la tarjeta del telefono de tu amigo la puso en otro telefono y depsues la devolvio... Yo es que primero buscaria explicaciones terrenales antes que las de otro tipo...
Ya aparte, tienes un gran don para la narracion, me encanta leerte ya sea realidad o ficcion.

Marta M. dijo...

Hola: es fuertísima la historia de las llamadas de Josñe María. No podrían seguir en ese piso ni de broma. Me moriría de miedo y menos sola. Ere suna valiente pero no hay duda que todo eso te refuerza y te permite ser la mujer que eres hoy en Austria. Seguimos en contacto

Celia Segui dijo...

No, Vero, no es posible por la sencilla razón de que el móvil se quedó sin batería, fuimos a cargarlo y mi amigo llamó desde él también. Éramos cuatro personas juntas todo el día. Luego está lo de el pincel de colorete, la laca, la puerta rota, etc. Más que se supiera los nombres y nos describiera. No había cámara, míramos por todas partes, no había dónde esconderla. Entiendo que hay que buscar una explicación racional, pero a día de hoy nadie la ha encontrado. Los que estuvimos allí sabemos de la imposibilidad de todo lo que nos pasó. Tenías que haber oído la voz, para empezar y haber oído la rapidez con que tiró objetos de dentro de un bolso cerrado: no sé qué era, yo no digo que un espíritu, simplemente somos limitados, y no tenemos ni idea de nada.
Besazos y gracias a todos y todas.

Marcos dijo...

Al respecto soy muy exceptico, y siempre intento encontrar una explicación posible, pero que si me pasara algo parecido me ... encima. Un matrimonio amigo se cambió de piso porq los ruidos y las puertas que se abrían y cerraban solas, además tenían la sensación de sobras que andaban detrás ellos por el pasillo. Les aconsejaron tirar agua bendita en las habitaciones, pero ni por esas.

Trescatorce dijo...

Ay, Celia, que estrés... Yo también soy agnóstica, pero nunca digo que soy atea, porque creo que somos seres insignificantes que ven una porción muy limitada de la realidad... Quién sabe lo que esconde el resto. Hay cosas para las que no tenemos explicación, pero eso no significa que no tenga alguna.
Por cierto, que mi parte más curiosa se ha quedado con ganas de saber qué pasó en el baño...
PD: a mi me han pasado algunas cosas que con el paso de los años las he achacado a estados mentales y a sueños demasiado vívidos, supongo que como autodefensa. Eso sí, soy incapaz de ver Cuarto Milenio, por si las moscas...
Gracias por compartir tu historia.
¡Besotes!

Celia Segui dijo...

Al parecer hay mucha gente a la que le pasan cosas inexplicables. Es lo que tú dices, Pilar, que somos insignificantes y no tenemos ni idea de lo que va todo esto. Seguro que hay una explicación pero probablemente incomprensible para nosotros en este momento de nuestra evolución.
Besos

Piruli dijo...

Acabo de leerlo de principio a fin y no, no puedo creerlo. Parece el relato de un libro o el guión de una película. Me cuesta mucho creer que sea verdad. Pero por si acaso, no quiero tener la certeza de que lo es ;)
Besos

Celia Segui dijo...

Siento que no me creas. Una amiga me hizo escribir una obra de teatro corta para su grupo. La escribí , pero me negué a que se representara porque en la vida real no es creíble. Me molesta que me creas mentirosa. Fue muy doloroso para mí, cambió mi vida. Y hay personas que estaban conmigo. Yo jamás miento cuando digo que digo la verdad.

Piruli dijo...

Perdona Celia. No quería tratarte de mentirosa, yo no he dicho eso. Sólo que soy una persona muy empírica y no puedo creer ese tipo de fenómenos paranormales. Siento si te ha sentado mal mi comentario :(

Celia Segui dijo...

Gracias, Pirulí. Paranormal, como he explicado arriba, no quiere decir que sea un espíritu, sino que no es explicable de momento científicamente. Como he escrito arriba, yo no doy por sentado nada, ni que se tratara de un muerto ni nada, solo digo lo que pasó, y en ese sentido todo cuanto he explicado es verdad. Lo que era o dejaba de ser queda para las conclusiones que cada cual quiera sacar. A eso me refería. Pensé que me estabas acusando de haber inventado toda la historia, y juro por mi vida , mi salud y la de los míos una vez más que fue tal cual y tres personas más pueden explicar excatamente lo mismo.
Gracias por explicarte, Pirulí.
Besotes

spanierinindenalpen dijo...

¡MADRE MÍA CELIA! Yo tampoco soy de creer en ciertas cosas pero creo todas y cada una de tus palabras. Sea lo que fuera aquello, está claro que tienes muchísimo valor; yo no sé si habría sido capaz de aguantar tanta tensión todos esos días... de hecho creo que no habría sido capaz de volver allí... En cualquier caso, gracias por abrir tu corazón y contarnos algo así. ¡Un beso enorme!

Milena dijo...

Cosas inexplicables pasan a veces, pero esto es para un patatús en toda regla... menos mal que estabais varios, sino es para volverse loco... La ciencia avanza, pero de energías sin materia no se sabe aún mucho... sólo que existen...

Besos

Gen dijo...

Hola Celia,
He llegado a tu blog gracias a la estupenda entrevista que te ha hecho Eva de Opiniones Incorrectas y al mencionar lo de la historia de un fantasma no he podido evitar ir a buscar estos posts inmediatamente porque me interesan - y me aterran - mucho esas historias desde que viví también algunos fenómenos paranormales en una casa de Londres hace más de diez años. No fue tan fuerte como el tuyo pero vamos, en todo ese tiempo aún no me he visto con fuerzas de narrarlo debidamente porque temo que me tomen por majareta o peliculera pero igualmente me animo un día a contarlo en mi blog.
Bss

Madreselva dijo...

Me has dejado de una pieza y muy llena de miedo con el relato de esta experiencia, Celia.
Sabes por que? Porque yo creo que esas cosas sí ocurren pero le ruego a Dios que NUNCA me ocurran a mi.
Testimonios hay muchos sobre otras dimensiones, sobre seres atrapados que no han podido encontrar el camino a la Luz.
Mi hija mayor tiene una sensibilidad extraordinaria pero no le han sucedido cosas de este calibre y el Cielo entero la proteja de que le ocurran.
Desde el punto de vista literario, muy bien narrado este espeluznante suceso.
Como dices tu misma, gracias a este ser tu vida cambió y los horizontes se te ampliaron, tienes una vida diferente con la cual estás muy a gusto. Cosa de agradecerle a pesar del terror que les hizo pasar.
Lástima que no hubieran investigado más sobre la historia del piso y sus antiguos habitantes.
Algo pasó allí pero entiendo que uds no hayan querido ahondar en el tema.
Espero olvidar pronto, durante el dia, lo que acabo de leer.
Me encantan estas historias pero luego me estoy muriendo del miedo.
Saluditos y abrazos.

Alfred dijo...

De momento nunca he vivido una experiencia de esta naturaleza. Desde mis perspectivas personales acerca de la cosa del más allá, todas estas cosas están fuera de toda aceptación. Igual se crean campos de energía, que no están controlados y campan a sus anchas por los espacios cerrados, rebotando y tirando cosas.
Besos.

Stinfalus Avechuchus dijo...

Vine a leer la historia porque creo que no la había leído completa y no se como aguantaste todo eso, que antes en mi casa se prendía sola la tele y a mi ya me daba el telele, y unas pesadillas todos los días que ni te cuento. pero afortunadamente nos fuimos de ahí y ya no hay problemas de ningún tipo.

Saludos!!

Edda Diaz dijo...

MUY BIEN NARRADO Y AUNQUE NUNCA ME PASO TE CREO , RECREO Y VUELVO A CREER
MADRE DE DIOS SOBERANA
FELICITACIONES MI CORAZON

Natalia dijo...

Me he quedadado impresionada lo narras muy bien. Un besito.

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