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martes, 8 de diciembre de 2015

La tía Elisa peta el campo de concentración de Mauthausen ( Crónicas Vienesas)



     Dos días después del colocón que contaba aquí, por deseo expreso del primo Ernestín visitamos  el campo de concentración de Mauthausen que se halla a dos horas de Viena en coche. Ernestín pasa el viaje emocionado y entusiasmado: aún no sabe la que le espera.
   
     En la entrada nos preguntan si queremos audífonos.
     
   —No —digo yo.
   —!Sí! —exclama la tía Elisa.
   —Tía Elisa, no —insisto—. Dentro hay carteles ( yo ya había estado) explicándolo todo, yo os los traduzco. Eso de los audífonos es eterno. —Ernestín asiente.
  —¡Pues yo quiero un audífono!— insiste tía Elisa.
  —¡Que no! —grita Ernestín (y aún no hemos pasado ni de la taquilla).
   —¡Español! —grita la tía Elisa al señor de la taquilla, que inmediatamente le extiende el audífono de marras.

    Ernestín me hace una señal con la cabeza: ya estamos jodidos. Y vaya si lo estamos, solo que aún no vislumbramos cuánto.

    La primera parada son las duchas. Hay un grupo de japoneses, para variar, en el centro. Ernestín mira acongojado, no hacen falta palabras para sentir el horror. Aun así, le traduzco en voz muy baja los carteles que hay sobre la pared. Y entonces oímos el primer: ¡AY! ¡HIJOS DE PUTA! , de la tía Elisa a todo pulmón. Ernestín corre y le da un toque. Ella se quita los cascos gritando “ ¡!¿QUÉ PASA?!”, “Que te calles, joder—dice Ernestín—que aquí no se chilla.”, “ay, ¿tú sabes lo que están contando aquí? ¡Salid y coged un audífono!” , “ ¡Que no!”. Y así subimos al exterior para empezar a visitar los barracones.
  
     Tal como esperábamos, la tía Elisa, con su audífono, se nos va a quedar rezagada. Andamos nosotros por el segundo barracón cuando desde el primero oímos gritar: «!CRIMINALES, CRIMINALES! ». Echamos a correr y la arrastramos del brazo fuera del barracón. Ernestín le grita en susurros: « ¡Mamaaaaaaá! ¡Que te calles! ¡Que te calles ya!», y la tía Elisa: « ¡Burros! ¡Os lo estáis perdiendo todo!», « ¡Que te calles! ¡Que no chilles! ¿No ves que está todo el mundo en silencio???», «Ay, hijo mío, tú sabes, los muy criminales…»
  
    La cosa se calma de alguna manera y seguimos nuestra visita. La tía Elisa debía andar por el segundo barracón y nosotros por el último porque salimos al exterior   y a lo lejos  vemos venir corriendo  a toda leche un  metro cincuenta y siete de mujer, con los brazos en alto, chillando como una posesa: « ¡Escuchad estoooo!!! ¡ Escuchad!!!!!  ¡ASESINOOOOS! ¡CRIMINALEEES! ¡HIJOS DE PUTAAAAA!».
   
     El primo Ernestín, rojo como un pimiento morrón echa a correr hacia ella. Veo que la coge de los brazos y la sacude. La tía Elisa se está quitando los cascos cuando yo llego corriendo. «!Ay, mare de deu, qué desastre!», exclama como si nada. Y Ernestín , encendido: « ¡Que te calles yaaa!! ¡Deja el puto audífonooo!» , « ¡Ni hablar!, !Os lo estáis perdiendo todo! !Burros! » 

     Y en medio de todo esto, los turistas mirándonos.

     Acabada la visita, nos reunimos fuera con el mariden, que junto con los turistas que llegan asiste acojonado al  griterío : «¡Me has amargado la visita! ¡Esperando este momento meses y me lo has amargado,, cabrona!!!!», «!Burros, más que burros! Manfred, !estos dos burros se lo han perdido todo!»

    Rojos de rabia y frustración , volvimos todos a Viena armando la marimorena en el coche. 

     Y Así fue como mi tía Elisa acabó con 61 años de paz en Matthausen.  Con dos ovarien.


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19 comentarios:

El collar de Hampstead dijo...

Yo no podría hablar,solo llorar.
Pero cada uno tenemos una forma de exteriorizar nuestros sentimientos.

Un beso Celia.

TORO SALVAJE dijo...

Jajajaja, menuda es....

Me has hecho recordar mi visita, cuando estuve en Berlín, al campo de concentración de Sachsenhausen.... me dieron ganas de matar a unos cuantos turistas que se hacían fotos en la entrada del campo sonriendo y haciendo el burro... como si estuvieran en el carnaval... que gentuza por Dios...

Besos.

LA ZARZAMORA dijo...

Pues fíjate que sí que como tu tía, creo que hay que gritar el horror, son muchos los que no pudieron hacerlo...
Una cosa es el voyaurisme de unos cuantos que no perciben lo que ocurrió y van a hacerse el selfie, otra cosa es como el caso de tu tía, el de la gente que quiere saber y se escandaliza ante el horror...
Y hay que dejarlos.
Callar y silenciar es otro de los peores crímenes que ya cometió la Humanidad entonces y en los que persiste hoy día...
Su grito era una manera de haceros partícipes de lo que ella anduvo concibiendo y su manera de deciros que os estábais perdiendo algo esencial.
Aquí no hay quien llora más o siente más... Pero lo que es cierto es que quien no lloró o llora, no mama...
He visitado ese campo, y Buzenbal, y Auswitch, Treblinka, Sobibor y Majdanek, Dachau...

Y me hubiese gustado oir los gritos de horror de Elisa... y que nadie los callase.

Celia Segui dijo...

No nos estábamos perdiendo nada, Zarzamora. Yo ya habia estado, y visité Auswitch también. Esta es una crónica de humor dentro del horror, no sé si se capta. Nosotros queríamos vivir el dolor en silencio, mi tía es como es. Si no se entiende lo siento, pero es lo que hay y como me apetece expresarlo.

Como dice Toro Salvaje, una cosa son los gilipollas que sonríen y se hacen selfies, ni mi tía ni nosotros somos así. Insisto, hay varios artículos sobre la tía Elisa, que por supuesto no se llama así ni mucho menos. Esto es lo que es, cuento una anécdota sin más, no pretende ser un panfleto de nada. Todos sabemos el horror que fue eso, y tanto la tía Elisa como nosotros sentimos el dolor al visitarlo.
Un saludo

LA ZARZAMORA dijo...

a mí me da igual como cada cual lo siente o lo sintió---
Sólo que no concibo el humor dentro del horror.
Así de simple.
Quiero creer que aun queden personas como tu tía...
Sin reirme de ellas, ni respetar el silencio de muchoa.
Son más necesarias de lo que pensamos muchos.

Y gracias por la respuesta.
Es un tema demasiado sensible para mí como para tomármelo tanto en serio como en broma...

Eres un cielete.
En todo caso gracias por la respuesta
;)

LA ZARZAMORA dijo...

Errata

muchos no--- muchoa

Celia Segui dijo...

Es que mi post no va de Mauthausen, va de una anéctoda personal. Siento que no lo entiendas, pero es lo que hay. Y eso no te hace a ti más sensible que a otros respecto a lo que pasó. Lo siento mucho.

Celia Segui dijo...

Ah , y no me río de mi tía. Ella sabe lo que posteo y lo permite.
Buenas noches

Marcos dijo...

Hay que leerte, con el humor que trasmites en tus "crónicas", ni por un momento hay que tomarlo como falta de consideración al lugar. Me imagino la situación y vuestro apuro por la espontaneidad de tu tia. Te entiendo perfectamente.

Marcos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Mi Álter Ego dijo...

Pobre tía Elisa... Ella quería que os enteraseis de todo. Como no llevábais audífonos... Jajaja. Besotes!!!

Sobrevolando los 40 dijo...

Como tu tía Elisa hay muchas, no te creas. La espontaneidad es lo que tiene. Que es espontánea. Y bienvenida sea. Yo no he visitado ningún campo de concentración pero mi marido sí y me contaba que pone los pelos de punta. Besotes.

Celia Segui dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Soledad Gutiérrez dijo...

¡Qué puntazo! La pobre suelta lo que le sale del alma, yo hubiera hecho igual, ponerlos a parir. Lo malo es que no controlaba el volumen. jeje
(Me sigue sorprendiendo que textos como estos den pie a malos entendidos. No sé dónde está la confusión, la verdad. Una anécdota cómica en un sitio serio, ya está.)

Celia Segui dijo...

Gracias a a todos de verdad.
Un beso

LA ZARZAMORA dijo...

Yo creo y lamento decirte que fuiste tú quien me interpretaste peor que mal...
No sé igual sabías que el temita que tocabas a algúna rata judía nos podía tocar.
Me malinterpretaste y mucho.
Quise decir y sólo quise decir y lamento haberte herido por no entenderme tú tampoco a la primera exactamente lo que te ha dicho Soledad Gutiérrez en su comentario, pero no lo pillaste, y lo siento.
Yo sólo quise decir que
La pobre suelta lo que le sale del alma, yo hubiera hecho igual, ponerlos a parir... y eso era todo.
No sé muy bien quien se montó más el churro...
En todo caso si piensas que lo mejor es no decirte lo que pensaba, y mejor ni pase por aquí, pues muy bien.
Pero que malinterpretaste mi comentario tú también, pues eso.

Un abrazo.

LA ZARZAMORA dijo...

Ah, no era el caso.
Me encantó ese post, y como tu tía, repito, y lamento que no me entendieras nada, hubiese gritado el horror...
Y eso que respeto y mucho a quienes lo lloran por dentro.
Sólo era eso.
No lo entendiste y me lanzas una pica además??
Sonrío.
Por mi parte todo había quedado en un malentendido, pero veo que no...
Tranquila, no te comentaré más...
Lejos de mí y mi manera de ser el herir a nadie...
No me conoces.

Bss. Celia.
Y abraza a la tía Elisa que para mí, es alguien y así la leí con un par de cohones.
Lo siento.

Celia Segui dijo...

"Su grito era una manera de haceros partícipes de lo que ella anduvo concibiendo y su manera de deciros que os estábais perdiendo algo esencial."
"Quiero creer que aun queden personas como tu tía...
Sin reirme de ellas..."
¿Y quién se rio de mi tía? ¿yo??
¿Y que nos estábamos perdiendo esencial? ¿No es esto una manera de decirme que de alguna manera yo no estaba entendiendo algo...? ¿Cómo pretendes que me lo tome?
Intenté explicarte que mi relato no iba de Mauthausen, ni de los horrores de Mauthausen, si no de una situación cómica, porque resulta que las situaciones cómicas se dan hasta en los entierros. Yo no pretendo que todo el mundo entienda mi humor, pero tampoco que me acusen de no entender ni mucho menos de reírme de mi tía. Y en tus dos frases, yo entiendo eso.
Un abrazo a ti también.

Inma_Luna dijo...

Hay veces que hasta para e humor hay que tener cuidado como se escribe, o se cuenta, yo suelo escribir muchas anecdotas que me pasan,y hay quien no la entiende.
Pero tambien hay cosas...y cosas.
Tu tia Elisa es peculiar y debido a ello hay que entender que cuentas, ya van varios post de sus cosas y siempre han sido graciosos.
Muchos besos

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