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martes, 17 de noviembre de 2015

El divertido conductor de la U-4 (Crónicas Vienesas)

    


      En la U-4,  la línea de metro que va a mi casa,  había  un conductor excepcional. Tuve  la fortuna de encontrármelo en más de una ocasión y generalmente la cosa empezaba así:

«Señoras y señores…» .  Al escuchar esta frase anunciadora de algún problema  la gente lógicamente ponía cara  de preocupación;  a medida que iba  hablando se dibujaban   sonrisas; después se oían  risitas disimuladas; por fin, reíamos tímidamente  hasta que finalmente el vagón entero estalla en carcajadas.
     
    Aquí van algunas de las joyas de este creativo conductor:

     «Quisiera felicitar al joven por su habilidad con  las piernas. Desgraciadamente sólo utiliza este talento en las puertas del metro.» (Chico pegando patadas a una  puerta en algún vagón).
     
    «Queridos pasajeros: si ustedes están tratando de entrar al tren y la persona de delante de ustedes no se mueve para nada,  aunque haya sitio, den ustedes un pequeño empujoncito a la persona en cuestión, un poco al estilo vienés: a medio camino entre un beso de amor no querido  y un casual contacto corporal. Seguro que así encuentran camino. Muchas gracias.»
     
  «Queridos pasajeros: si ustedes se atienen a la prohibición de fumar en el metro, se evitan el estrés y las prisas cuando llega el tren  y no saben hacia dónde dirigirse con su cigarro encendido.»
     
     «Señoras y señores: el tren tiene 100 metros de largo y cada 3 metros hay una puerta. Pero si ustedes prefieren sentir el calor de su prójimo, pueden ustedes, naturalmente, salir todos por una puerta.»
    
    «Llevar bicicletas en el metro está prohibido a partir de las 18.30  entre semana. Repito: ¡ Estaaaaá   Pro-hiiii-biiii-do a  partir de las 18.30 llevar bicis en el metro!!!! », y continúa gritando por megafonía en el cerrado acento vienés equivalente a un andaluz cerrado a la persona cuestión,  a la que obviamente está viendo por cámara, digo yo: « ¡Cuche uzté! ¿¿¿Ez que no ze lo cree???!!!! »

   «Queridos pasajeros: he notado que a menudo se bajan ustedes de un vagón y para subirse en otro del mismo tren. Deduzco que hacen esto por varios motivos: uno, que les guste tanto el tren que deseen estar en todos los vagones; dos, que se les haya perdido algo, en cuyo caso, al final del trayecto les esperaré encantado a la salida del tren con el objeto perdido. Pero también existe la posibilidad de que quieran  ustedes pedir limosna o cantar un poco para los demás viajeros.»

    Raimund Korner, una institución del metro vienés, se retiró en el 2012. Una pena para los pasajeros que tuvimos el gusto de disfrutarlo.

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21 comentarios:

Krika Alcaide dijo...

Que genial el conductor, da gusto gente tan creativa, lo hace todo más agradable ;-)

Lapiz Pluma dijo...

¡Qué grande el amigo!
Aquí el metro da para contar historias 2002 noches...creo que tengo que hacer una recopilación para el blog :-).

Marcos dijo...

Las cosas sencillas que dan color a la vida.

unjubilado dijo...

Bonitas maneras de decir lo que interesa y que de otra forma no harían caso.
En cuanto a Raimund Korner, creo que lo he encontrado, pero no entiendo absolutamente nada, quizás tu me digas si he acertado, posiblemente sepas que me gusta ir buceando por la red.
¿Será este el Raimund Korner, del que hablas.
Besos.

Celia Segui dijo...

Sí, en efecto. Es un reportaje sobre él. Yo tuve la suerte de pillarlo dos veces aunque apenas cojo transporte público porque me gusta ir andando a todas partes. Normal que no lo entiendas, además el hombre habla dialecto vienés, jaja
Besos

karin rosenkranz dijo...

Un hombre genial, me hubiese gustado viajar con él.
El humor en el trabajo es un plus,
Gracias por tu visita en mis haikus otoñales.
Saludos

TORO SALVAJE dijo...

Hay gente que hace de su trabajo un maravilloso espectáculo.
Bien por él.

Besos.

Blanca Lafarga dijo...

Un conductor muy divertido.
Un besico.

Verena Gröbli dijo...

Jajajajajajajajaja con lo rancios.. digo simpáticos que son por estas tierras los conductores , ya podrían aprender !
:-)

Celia Segui dijo...

Por algún extraño misterio esta entrada se había borrado y la he vuelto a postear ... qué cosas.

Seoane Melliz dijo...

Siempre hay estos personajes que se hacen curiosos por algo que debería ser norma y es realizar bien tu trabajo y agradable a los demás. ¡Así da gusto!

Milena dijo...

Qué genial, esto te reconcilia de repente con la especie humana... nada como el sentido del humor unido a una gran profesionalidad!

Besos

Salamandra dijo...

Oh, cómo me gustan estas historias de personas sencillas y que irradian felicidad y buenrollismo. Menudo personaje, qué majo.

Yo últimamente, que estoy un poco cósmica (a ver si encuentro un momento y os pongo al día en el másqueperras, que lo tenemos más abandonado que Penélope en la estación), tuve el otro día un momento de felicidad que me regaló uno de estos señores que como bien dice el amigo Raimund, van de vagón en vagón regalando música. Un africano con rastas, un bafle-maleta, un discman y un micro, consiguió en 10 minutos que TODO un pasaje de uno de los vagones SE LEVANTARA, BAILARA Y COREARA al son de su música y alegría totalmente contagiosa!!!. Os juro que cada vez que me acuerdo me embarga una felicidad que no sabía que tenía.

Estas son personas MUY EVOLUCIONADAS, claramente.

Mi Álter Ego dijo...

Qué gracioso, el hombre!!! Así da gusto viajar en Metro, con espectáculo de humor incluido. Besotes!!!

Celia Segui dijo...

Sí, sería genial si todos pusiéramos sentido del humor en el trabajo, aunque supongo que a mucha gente las condiciones se lo impiden.

Salamandrita, esa historia que cuentas podrías postearla en el masqueperras, ganas tengo de que postees algo, que estás haciendo honor a tu nombre, jajajajaja

Besos a todos

Marta M. dijo...

Hola.no hay duda que era un conductor peculiar y os hizo pasar momentos divertidos e inolvidables. Es una pena que no haya más gente como el señor Raimund Korner que espero esté disfrutando de su merecida jubilación. Seguimos en contacto

Piruli dijo...

Bueno creo que si lo hacía de vez en cuando podría tener su gracia pero si lo escuchas siempre... no sé yo, algunos chistes son muy malos jajaja Aunque para sacarte de tu ensimismamiento y sacarte una sonrisa está genial.
¿Ese hombre conducía o miraba a las cámaras únicamente? Que bárbaro.
Besos

Celia Segui dijo...

El humor es algo muy subjetivo, lo que para ti son chistes malos para mí son estupendos y la gente no sonreía, reía a mandíbula batiente. Nadie se espera algo así en un conductor de metro. Por otro lado, es obvio que no estaba todo el día ni siquiera todos los días haciendo chistes, hubiera sido cargante.
Besos

Celia Segui dijo...

Aparte, eran cosas espontáneas que se le ocurrían, lo dicho una vez no lo repetía.

Soledad Gutiérrez dijo...

jejejeje Con ese hombre dan ganas de montarse en el metro, menudo showman. Lástima que se haya retirado.
Un besote, guapa.

Pulga Irenota dijo...

Pues no han visto mi gracia de perrita pura raza ratonera que sabe hacer de todo.... Me tendría envidia jajaja
Pero hay que reconocer que el señor se lo trabaja todos los días para sacar vuestras sonrisas
Sulces lametones

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