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martes, 24 de noviembre de 2015

Cómo evitar un jamacuco en el avión, según la tía Elisa (Crónicas Vienesas)

    


    En España, la tía Elisa y yo tomamos el sol en la playa. Faltan cinco meses para que venga a Viena a visitarme  y está de los nervios porque hace treinta años que no coge un avión y como dije aquí, tiene pánico a volar.  Trato de convencerla de que no pasa nada y trato de  cambiar la conversación pero ella está ya preparando la maleta mentalmente, que si me llevaré esto que si lo otro. Que si menos mal que no va sola en el avión. De repente veo que se pone pálida y empieza a respirar con dificultad.  «¿Estás bien?», le pregunto. «Uy, no, me ahogo, llévame a urgencias.»

   En urgencias el médico la examina y pronto se da cuenta de que es todo psicológico.  Pero ella no para de lamentarse:

   —Mire, me duele aquí… no puedo respirar… estoy muy mal…
   —Cálmese, señora.
   —No, es que yo… no puedo, no sé… no puedo, mire,  mire como tiemblo..  y que si esto  y que si lo otro...
    —Pero, señora, ¿¿¿a usted qué le pasa??? —pregunta  harto el doctor.
 —¿A mí? ¿Qué me va pasar? ¡¡Pues que me voy a Viena!! —exclama la tía para mi vergüenza.

   —¡Pues no se vaya, señora, pues no se vaya! —replica el médico cabreadísimo.

   Llega el día de marras y lo paso fatal rezando por que no le dé un infarto por mi culpa. No obstante, viene con su hijo Ernesto, a quien a pesar de ser bien grande ella llama Ernestín.

   Espero nerviosa su salida. ¿Cómo vendrá? ¿Estará alterada? ¿Habrá vomitado?  Las puertas se abren y aparecen la tía Elisa y el primo Ernestín. Me quedo flipada. Ernesto me saluda y me hace una señal con la cabeza indicando a la tía Elisa, un palmo más abajo, pues la tía Elisa mide uno cincuenta y pico.

  No anda, flota. Saca pecho, ufana y chula. Me viene a  la mente un Pachá. No doy crédito. Por fin se acercan y la abrazo. Ella,  cual reinona,  se deja hacer.

   —Tía Elisa, ¿qué tal ha ido el vuelo? —pregunto todavía preocupada.
   —De puuuuuta madreeeeeee —. Su ritmo cadencioso me descoloca, el taco también. Miro al primo Ernestín, quien abre los ojos y sacude la cabeza de lado, dos veces:  luego me contará.

   Entramos en el coche, la tía Elisa va delante, yo detrás con Ernestín. Nada más ponerse el coche en marcha, la tía Elisa pregunta:

   —¿Dooondeee vamozzz?   

  Ya está, no hace falta que Ernestín me cuenta nada, lleva un colocón del copón bendito.

  —¡Tía Elisa! ¡Pareces una yonki! —la recrimino —¿Qué van a decir mis suegros?

    (Como han llegado pronto, mi suegra se ha empeñado en que salgamos todos a cenar).

    Ya en su casa, me disculpo con ellos y les digo que se ha tomado más pastillas de lo debido por el miedo a volar. Cuando parece más persona salimos a dar una vuelta por el centro de Viena. Frente al ayuntamiento se halla el Burgtheater  que tiene como forma de pastel.  Tía Elisa levanta la cabeza admirada:

      —¿Eso qué es?
    —Un teatro, tía Elisa. El Burgtheater.
    —¡Qué preciosidad! —exclama.

 Seguimos a mi suegra que empieza a dar la vuelta al teatro en redondo. Al llegar al lateral la tía Elisa se para en seco, levanta el brazo y señala:

   —¿¿Eso qué es??
   —Hombre, el lateral del teatro, ¿no ves que estamos dando la vuelta?
   —¡Qué preciosidad ¡ —Exclama observándolo con admiración supina.

    Seguimos dando la vuelta y llegamos a la parte trasera. Se para en seco, mira hacia arriba:

   —¿Eso qué es?
   —¡Por dios, el teatro, leches! ¿Es que no lo ves???
   —!Aaaah!
   —La parte de atrás. ¡Estamos dando la vuelta en redondo!
   —¡Qué preciosidad!!!!

   A la hora de cenar milagrosamente se comportó. Pero  amenazó con tomar las pastillas el resto del viaje por "prescripción médica", y tuvimos un rifirrafe  de narices. Al final, le robe las pastillas y se las escondí porque según ella, si no se las seguía tomando los cinco días a la vuelta no le harían efecto en el avión. 

    Tendría que haberle hecho caso y habérselas dado, así Ernestín y yo nos habríamos ahorrado el número del   campo de concentración de Mauthausen, dos días después. Pero eso lo cuento en otro post.


El post más divertido de la tía Elisa aquí: DONDE TIRAR EL PAPEL HIGIÉNICO EN VIENA SEGÚN LA TÍA ELISA.

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23 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Vaya con la tía Elisa.
Menudo torbellino de mujer.
Y si viene en mula desde España?

Besos.

Celia Segui dijo...

Uf, no , volvería loca a media Europa ;)
Besos

Marta M. dijo...

Hola: la tía Elisa es todo un personaje. Menuda paciencia debe de tener Ernestín.La verdad es que la gente que le tiene pánico a volar lo pasa realmente mal. Por lo menos no sufrió con el vuelo y disfrutó de su llegada a Viena con colocón... espero que la resaca fuera leve. Seguimos en contacto

Blanca Lafarga dijo...

JA JA eso del miedo a volar ocurre mucho.
Un besico

Lapiz Pluma dijo...

Muy grande tu tía :-). Además tiene razón, casi todo es en Viena una preciosidad ;-).

Mi Álter Ego dijo...

Jajajajaja. Pobre mujer, encima que hace el sacrificio para ir a verte tú te ríes de su colocón... Aunque lo de que tenía que seguir tomándolo los días siguientes ya me parece vicio, la verdad. Jajajaja. Besotes!!!

unjubilado dijo...

Pobre tía Elisa, hay personas que lo pasan muy mal pensando que tienen que viajar en avión. En mi caso, se me quitó el miedo a viajar en avión la primera vez que lo hice, ahora todos los años viajo una o un par de veces en esta maravilloso artefacto que es capaz de emular a los pájaros.
Besos

Piruli dijo...

jajajaja estoy deseando que nos cuenten el numerito del campo de concentración jajajaja
Hace gracia que esté drogada porque diría tonterías pero en realidad es una cosa muy seria y hay que tener cuidado, tía Elisa...
Besitos

Celia Segui dijo...

Pero ahora ya se le ha pasado el miedo y ha cogido vicio. Viene todos los años a darme la vara ; jajaja
Besos

Marcos dijo...

A mi nunca me ha preocupado, solo una vez un Milan-barcelona todo con turbulencias y relámpagos, la verdad es que imponía, todo el avión estaba en sepulcral silencio, todos rezando.

Milena dijo...

Jajajaaa... Qué personaje tu tía Elisa! Me ha encantado el momento súper taco :D

A mí lo que me da miedo son las pastillas esas que te dejan medio drogada...

Besos

Celia Segui dijo...

Ya se le fue el miedo y no toma nada ;)
Besos

la MaLquEridA dijo...

No dirás que te aburres con semejante personaje :D


Beso

Inma_Luna dijo...

Pues a mi me pasa igual panico extremo a los aviones...pero que risa la Tia eee jajajaja.
Y eso de Ernestin me suena..tengo una hija ya de 18 años, pero me siguen llamando a mi la niña jajajajaj.
Besitos

Celia Segui dijo...

No me aburro, Malque, me vuelvo loca , jajaja
Sí, Inma, parece que para las madres nunca crecemos. A mí la mía me sigue diciendo : esta xiqueta , y tengo 50 tacos, jajaja
Besos

Susana M dijo...

Qué bueno. Espero más historias. Un saludo.

La utopía de Irma dijo...

Pobre tía Elisa, es que llevarla a dar vueltas al teatro, ya os valeee a tí y a tu suegrix ehhh

Besines utópicos, Irma.-

Little Lena dijo...

Anda que te quejaras de tía! Yo me pongo de su lado... planeo meses antes los viajes pero todo mental, porque por fuera espero hasta el ultimo momento. Y que decir del avión, no he ido nunca pero tengo pánico, supongo que será por todas las películas en las que salen y han acabado mal. Espero más historias con la tía Elisa, es genial. Besos.

- sonríe eternamente -

Celia Segui dijo...

Jajaja, sí, Irma, la verdad es que un poco absurdo sí que es dar vueltas a un teatro.
Hola Lena! Me alegro de saber de ti.
Besos

Mirian Cartagena dijo...

Algunas personas tienen fobia de viajar en avión e inventan dolores, pero no saben de lo que se pierden ya que es muy bonito.
Saludos.

Un Colibrí Viajero dijo...

maravilloso hogar tienes aqui, cálido abrazo!!

Ayla dijo...

Madre mia, pues si que tienen malos efectos unas pastillitas para el avión, juasss yo pense que ibas a decir que se había bebido varios chupitos, ajajaja. Y encima me la lleváis en círculos, si es que.....
Bueno me alegro que ya se le haya el pánico a los aviones, jajaja
Besote!!!!

Celia Segui dijo...

Lo de los círculos es la mala leche de mi suegra, Ayla. Jajaja
Besote

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