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viernes, 9 de octubre de 2015

Vivir en el extranjero con el corazón partido ( Pensamientos)

    


    A diferencia de otras personas yo no emigré por falta de trabajo. De hecho tenía una academia de idiomas en Valencia que funcionaba bastante bien. Me gustaba mi trabajo, como directora y profesora de inglés y, eventualmente, español para extranjeros. 

   La crisis tuvo tanto que ver en mi necesidad de emigrar como la época de las vacas gordas, cuando una parte jugosa de la poblacíón española se comportaba con una arrogancia supina, una falta de educación cabreante, y un individualismo atroz. Ya en 2004 me preparaba para la huida de tanto salvajismo, pero también porque don Manfredo y yo veíamos la que se avecinaba y no queríamos que la hecatombe se nos viniera encima. 

   El 17 de octubre de 2009 llegábamos a Viena con una furgoneta cargada de los muebles más elementales, los libros , la ropa, la vajilla, toda nuestra vida metida en cajas y un montón de dolor. Porque en mi caso, quizá por contar entonces con 44 años, era (aunque esto nunca se puede saber), para siempre, y para él un retorno a la tierra que había abandonado a los 28 años. 

     Nos instalamos en casa de un amigo y buscamos piso durante un mes.

   A los 44 empecé de cero por ¿quinta vez en mi vida? Un nuevo negocio en el que me pasaba el día sola  y teniendo que hablar en alemán. A las 16.30 ya era  noche cerrada, de modo que pasé de una vida luminosa y rodeada de alumnos, profesores , bullicio, a estar aislada, sola y en la oscuridad del crudo invierno vienés. Y el de 2009 fue el invierno más crudo que ha habido desde entonces.

    A las 19 h cerraba el negocio y me encerraba en casa sola. El mariden tenía un trabajo por horas para que no se nos fuera todo el dinero, ya que el primer año en un negocio por lo general, hay muchos gastos y cero ganancias. 

   Al llegar a casa me ponía la televisión en alemán y , aunque vine hablando, no entendía nada ( todavía hay mucho que no entiendo y supongo que siempre será así).  Intentaba  relajarme pero no podía. La mente me estallaba, no hallaba solaz en nada, salvo en una cosa: Inside the Actor´s Studio, un programa en inglés, y durante aquella época estaba tan frustrada que maldije haber dejado mi profesión de actriz. De hecho llegué a pensar que todo había sido un grave error. ( Obviamente, no es así, pero cuando uno está mal ya se sabe).

    Todo era ajeno a mí y tener amigos aquí antes de llegar no ayudó mucho más.  Me había negado  desde el principio a cometer el mismo error que cometí en Londres : juntarme solo con españoles. De modo que no busqué amistades españolas, lo cual ayuda mucho a no sentirse solo pero retarda o impide integrarse en la nueva cultura.

   Han sido unos de los años más duros de mi vida, también porque el negocio tardó más en funcionar de lo que habíamos creído. Volví a fumar, poco , pero varios días por semana. (Ahora llevo 7 días sin fumar, me he propuesto que no fumo más y punto). Pero también descubrí la escritura. 

   Hoy día, tras 6 años aquí, el negocio funciona, tengo amistades, no tengo por qué estar en casa si no quiero. Sé que no estoy sola ( a parte del mariden), y aún así... es tan difícil. Vivir en el extranjero es taaaan difícil.

  Yo amo Viena, y hay días en que me levanto y sé que estoy viviendo en el lugar correcto, disfruto su belleza y hasta su cielo de panza de burra, como decía una amiga, me resulta de lo más acojedor cuando estoy de buen humor.

  Pero hay días en que me duele el alma, en que pienso que dentro de esta bola de cristal con ese cielo asnal se está muy triste, sobre todo cuando me pasan las fotos de la playa de Gandía por el Facebook y veo el lugar donde me crié y me acuerdo de su sol y de sus montañas, porque a mí la playa no me gusta.

   Sin embargo, voy a Gandía y sé que no es mi lugar, que si viviera allí me ahogaría como me ahogué siempre, que por algo me fui de muy joven y me volví a ir en cuanto hube encontrado al mariden ( en una discoteca de la playa, manda hueven). 

   La conclusión a esta reflexión es la que me decía mi profesora de canto en Valencia, que era israelí y llevaba años viviendo allí: "Vivir en el extranjero es vivir con el corazón partido". 

    Pues sí, la verdad es que sí. Que el dolor que a veces siento es normal y debo aceptarlo. Que cada vez seré más extranjera en España. Que yo no soy de ningún lado y de muchas partes:  de Gandía, Valencia, Madrid, Londres (menos pero también) y Viena. Que soy ciudadana del mundo y no entiendo de pasaportes.

 Y aun así, hay días que me duele España. Pero si alguna vez vuelvo, habrá días en que me duela Viena. Así que no tengo salvación. 

   Y es que un emigrante debe aprender a vivir con el corazón partido , vivir  en Tierra de Nadie, aceptar que esta neurosis no tendrá fin.

     Y sin embargo, es tan rico... 
   

27 comentarios:

Aquello noerayo dijo...

Me pasa lo mismo y sólo me he ido al centro. Que distinto somos incluso dentro de un mismo país.
En tu caso echaría mucho de menos el sol.

Celia Segui dijo...

Sí, es difícil estar lejos de casa, pero en el mismo país es un poco más fácil por la cultura y el idioma. El resto es igual, echarás de menos tu vida hasta que tengas una nueva.
Besos

TORO SALVAJE dijo...

No debe ser fácil, no...
Has sido muy valiente y decidida.
Y seguro que eres muy fuerte también...
Yo me pongo en tu piel y lo pasaría mal....
Me costaría vivir fuera de Barcelona. No soy persona de grandes ataduras pero adoro a mi ciudad. No me pasa lo mismo con España o con Cataluña, no tengo ese sentimiento de adoración por ellas, en cambio con Barcelona, si.
La echaría mucho de menos si me fuera a vivir a otro sitio.

Ayer mismo estuve en la playa, a las 8 y algo de la tarde y estaba preciosa, los chiringuitos con candiles encendidos en las meses, luces tenues en la arena, música suave, temperatura agradable.... vale, ya paro que al final me vas a dar... jajjaja

Bueno, seguro que en Viena disfrutas de miles de cosas maravillosas.

Si lo miras bien, tienes más cosas para disfrutar que los que vivimos siempre en el mismo sitio.

Besos.

Celia Segui dijo...

Jajaja, qué capullo, hacerme los dientes largos ! jajaja. Sí, Barcelona es preciosa, tienes suerte. Viena de otro modo también. En cierto modo envidio a los que tenéis un lugar al que pertenecer. Todo tiene su lado positivo y negativo.
Besos

Marta M. dijo...

Hola. me encantaron tus palabras porque están llenas de sentimiento. Me puedo imaginar tu dolor, tu angustia, ese primer invierno en Viena poniendo en funcionamiento un nuevo negocio.. Ya climatológicamente es tan opuesta a tu Valencia natal. Te admiro porque, por lo que cuentas, eres una persona muy valiente y no te hundes a la primera de cambio. Gente como tu son las que me gustaría tener cerca. ánimo con lo de dejar de fumar. No hay duda que para ti querer es poder y si te lo propones en serio dejarás definitivamente el tabaco. Seguimos en contacto

Celia Segui dijo...

Gracias, Marta :)
Besos

la MaLquEridA dijo...

Estar lejos de la tierra querida ha de ser parecido a como cuando se abandona la casa paterna. Ningún lugar tiene ese dejo de añoranza.

Gracias mil por el enlace, eres una linda.

Un abrazo Celia

Rubén Yagüe dijo...

Tal cual. Es vivir con el corazón partido.
Saludos desde Berlin.

Celia Segui dijo...

De nada, Malque.

Y saludos, Rubén :)

LOUISE dijo...

Bueno Celia, lo bueno es que ahora los aviones te acercan en muy poco tiempo a tu tierra querida donde toooodos te esperamos con los brazos abiertos, el sol, los olivos, los almendros , el azahar y los naranjos....y hasta la arena de la playa.! Un beso, y disfruta de la tarta sacher...que me das una envidia. ;)

Celia Segui dijo...

Ahhh, Louise! Tú si que me has dado envidia a mí, jajajaja
Besos

Opiniones incorrectas dijo...

Qué bonita entrada, cuánta sinceridad.

Lo peor es lo de las pocas horas de luz, a mí eso me agobia mucho cuando voy a otro sitio. Y mismamente aquí, cuando cambian la hora en invierno... Uff!!!

Besos

Lapiz Pluma dijo...

Lo primero decirte que, sin despeinarme te echaba por lo menos 10 annos menos...

Ay el invierno, el invierno, para mí es como la muerte a pellizcos. Poquita gracia me hace hoy ver el cielo color gris-Berlín y ver que hacen 0°.

Yo digo que emigrar es vivir en parte con el corazón encogido pero a la vez con una media sonrisa en la boc,a por tener la inmensa suerte de conocer al menos dos culturas.

Vero ZS dijo...

Exacto, la emigracion causa dolor pero a la vez enriquece. Yo pienso que si echo de menos algun lugar, algunas personas, es porque los tengo "to start with" y que el que no tiene opciones no tiene dilemas :)
Asi que vivo con los pedacitos de las cosas buenas que tengo y no pretendo tenerlas enteras porque es imposible y tampoco escoger una sola porque no es necesario.. Encima ahora me he enamorado de otro lugar que antes no conocia: Barcelona, solo estuve una semana pero ya quiero volver :)

Celia Segui dijo...

Efectivamente, chicas , tenéis razón, es enriquecedor y hay que aprender a vivir con los cachitos de las cosas como dice Vero :)
Besos

Piruli dijo...

¡Que difícil!
Yo tuve una época en la que me ahogaba aquí y tenía super claro que mi futuro no estaba aquí. Pero al mismo tiempo inicié unos estudios y ya me até. Ahora los he recién terminado y pienso diferente, sé que no quiero irme de aquí, al menos no definitivamente, quizá tenga mucho que ver en esa decisión mi mariden. Aunque siempre soñamos en algún día vivir una temporada fuera. Mi miedo es después sentir mi corazón partido y no sentirme de ningún lado.
Besos

Celia Segui dijo...

Eso pasa, Pirulí, que no te sientes de ningún lado. Cuando vives fuera te desenraízas, o por lo menos echas raíces en donde vives , pero también tienes las de tu país, es difícil pero como te digo, también es muy rico.
Besos

Marcos dijo...

Tuve una ocasión por un trabajo que me ofrecieron para pasar a vivir en Mallorca. Puede que me equivocara o no en no tomarlo, nunca se sabe, pero a mi esposa no la sacas de la sombra del Miguelete ni con agua caliente. Y con otro idioma, imposible.

Marcos dijo...
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Celia Segui dijo...

Es que el Miguelete es el Miguelete! Yo porque estoy casada con un guiri, que si no.... jajaja. En fin, echo de menos muchísimo Valencia pero entre tanto me estoy austriaquizando. Todo tiene sus pros y sus contras. Pronto voy a nuestra tierra por navidades :)
Abrazo

Krika Alcaide dijo...

Ay que identificada me he sentido con tu post! Me ha encantado, por supuesto me quedo por tu blog, un besito!

Celia Segui dijo...

Gracias , Krika .)
Besos

Ein Tag mit Pepa dijo...

Hola, gracias por pasarte por mi blog! Claro que me quedo por aquí,tus post no tienen desperdicio, a partir de ahora no me perderé ninguno! Yo tampoco me mudé a Alemania por motivos de crisis sino porque también conocí a mi alemán. También soy profesora de espan-ol, y tengo una relación de amor odio con Berlin aunque esté alemanizada perdida. Seguimos en contacto, liebe Grüße :)
www.eintagmitpepa.com

Celia Segui dijo...

Ahh, estamos en las mismas!! Me muero con este gris, jajajaja.
Besos, guapa, no te voy a perder de vista!
Gracias por tu visita.
Besotes

UTOPÍA dijo...

Qué bonito lo has contado! Si las cosas de mi vida no se tuercen yo me iré a otro sitio cuando me jubile. Me falta mucho pero dedico el tiempo a encontrar ese lugar porque me iré sola y es una decisión fuerte. Eso sí, será dentro de España. Un abrazo

Celia Segui dijo...

Bueno, sí es dentro de España será un cambio pero no tan duro. Para mí el choque cultural y sobre todo la lengua es lo más duro.
Un fuerte abrazo

Verena Gröbli dijo...

En mi caso esto se eleva al cuadrado porque tengo doble nacionalidad y nunca he sabido donde está mi casa. Ahora que tengo a Marido se que donde esté él yo estaré bien, aun así siempre hay cosas de un país que me gustan y que me disgustan.. estaría bien un poquito de cada.

¡saludos desde la vecindad!! :-)

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