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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Huyendo de la desidia matrimonial (Crónicas Vienesas)







      Dado que la entrada de hoy no se puede entender sin haber leído antes uno de los primeros post que publiqué sobre Fredy Baby , voy a rescatar  la entrada anterior para enlazar con la  de hoy. Si ya leíste "Las manías de Fredy Baby"  puedes pasar directamente a "Huyendo de la desidia matrimonial", algo más abajo. (Encontrarás todas las historias sobre Fredy Baby pinchando aquí.)

Las manías de Fredy Baby

       La vajilla en realidad no es el eje sobre el que gira la vida de Fredy Baby. Tiene una manía mucho más obsesiva y mucho más molesta para mamá Hofbauer,  que la sufre en carnes propias: el aparcamiento.
     
     Para ir de Viena a Königstteten y viceversa no hay problema, porque en el pueblo hay mucho espacio y pocos coches, y en Viena él paga su cuota para poder aparcar en su calle, como hacemos casi todos aquí.
    
      El problema llega cuando hay que salir de vacaciones.
     Mamá Hofbauer y “su cruz” tienen una buena pareja de amigos los cuales siguen siendo amigos básicamente por mamá Hofbauer. El encantador señor Mayerhofer llamó un buen día a mamá Hofbauer para organizar unas vacaciones en el Tirol. Normalmente van todos los años al mismo hotel (con aparcamiento) pero ese año el señor Mayerhofer propuso cambiar de hotel. En cuanto Fredy Baby se percató de la conversación que su mujer y su amigo estaban teniendo reclamó ponerse inmediatamente al aparato:  «¡Mayerhofer ! », dijo hecho un manojo de nervios: « ¿¿¿ Por qué vamos  a ir a otro hotel??? ».
    
      —Mayerhofer:: Bueno, es que me han dicho que tiene unas vistas maravillosas, blablabla..
     —Fredy Baby: Ya, pero ¿¿ Tiene parking??
     —Mayerhofer:: Hombre, supongo que sí.
     —Fredy Baby: Supones, pero no lo sabes. ¿¿Y si voy y no puedo aparcar??
     —Mayerhoffer:  Mmm…
     —Fredy Baby: ¡Yo no voy! Yo no me arriesgo a ir y no poder aparcar, y ¿luego qué hago yo con el coche todas las vacaciones?                   
     —Mamá Hofbauer ( por detrás ): Du bist Blöd!!!!! ( ¡Tú eres idiota!) Ich gehe mit den Mayerhofers  und du  bleibst zu Hause!!!! ( ¡¡Yo me voy con los Mayerhohfer y tú te quedas en casa!!)          
     —Fredy Baby : Sei Still !!!! (¡¡Que te calles!!) …. Mayerhofer, dame el número de teléfono del hotel que voy a llamar y preguntar si tienen parking, y si tienen voy.

      El paciente señor Mayerhofer le dio el teléfono, y esta vez hubo suerte y mamá Hofbauer pudo disfrutar de sus vacaciones. Pero imagínate que no.

     Mamá Hofbauer todavía se encoleriza cuando cuenta lo que pasó con su regalo de 60 cumpleaños. Fredy Baby se asemejó a un amante marido cuando le regaló a su mujer una invitación a cenar en uno de los mejores restaurantes de Viena, los dos solos. Mamá Hofbauer estaba feliz, y creo que hasta pensó que después de casi 40 años podía volver a tener un marido; pero se equivocó.

    Los meses pasaban y pasaban y mamá  Hofbauer reclamaba su invitación una y otra vez, pero Fredy Baby daba largas: «ya iremos, ya iremos.»  Después de dos años, a Mamá Hofbauer “se le hincharon” y decidió hacer uso de sus derechos y “cobrarse”su regalo de 60 cumpleaños antes de cumplir los 70. Así que llamó a su querido amigo Mayerhofer, cuya mujer también se había negado en una ocasión  a salir a cenar con su marido a este famoso restaurante no sabemos por qué, y le propuso que ambos  pasaran de sus respectivos cónyuges y se fueran ella y él a cenar al Plachuta. Mayerhofer aceptó la invitación y entonces se desataron los infiernos. De repente, Fredy Baby empezó a gritar que el también iba y la señora Mayrehofer se picó y decidió que ella también.
      
     Así que mamá Hofbauer en lugar de una cena romántica con su marido tuvo una cena con los Mayerhofer y con su cruz..

     El día X se acercaba y Fredy Baby cada vez estaba más inquieto. Hasta que lo soltó:
     «Helga , he pensado que podríamos ir en metro.»
      —Mamá Hofbauer: ¿Estás loco?? ¡Yo me quiero poner tacones y con la nieve que hay yo no voy en metro. ¡Vamos en coche! 
     —Fredy Baby: ¡¡Y dónde aparco!!
     —Mama Hofbauer; ¡Tú no estás bien! ¡Todo el mundo encuentra aparcamiento tarde o temprano!!! ¿¿Por qué no  vas a encontrarlo tú??
     —Fredy Baby: Bueno, mañana cojo el coche y me doy una vuelta por allí para ver como está lo del parking

     Y en efecto, un día antes de la cena, Fredy Baby cogió su coche y se recorrió el barrio del restaurante  para ver si habría o no problema de aparcamiento. 
     Hay que decir que mamá Hofbauer pudo finalmente cenar en este exquisito restaurante, y además ir con tacones.


Huyendo de la desidia matrimonial.
    
      Mama Hofbauer se ha ido dos semanas a Bali. Lleva años huyendo de su marido un mínimo de tres veces al año.
    
      El terror a los aviones de Fredy Baby y  sus ya conocidos problemas  para salir de vacaciones con el coche, so pena de no encontrar aparcamiento, le han servido a esta sabia mujer como excusa ideal para darse un respiro de su cargante marido y de paso recorrerse el mundo.
     
     Mamá Hofbauer goza cada año de un viaje de dos semanas a algún lugar remoto: Cuba, México, Dubai, China…; un viaje de otras dos semanas al mismo hotel-resort de Egipto; y otro pequeño viaje a algún país o isla más cercanos ( Madeira, Canarias, etc.); y cuando vivíamos en España, por supuesto, la semanita anual para visitarnos.
     
     Supongo que estos viajes son imprescindibles para poder mantener su actitud casi Zen ante las enervantes peculiaridades de su señor marido.
     
     Si Fredy Baby fuera un poco más comunicativo,  diría que cada vez que su mujer sale de viaje siente algo semejante a la felicidad. El tándem “pánico a volar” y “pánico a no encontrar aparcamiento” lo esclavizan obligándolo a salir rara vez de Viena y alrededores. Como debe de ser agobiante  vivir con tantas limitaciones de movimiento, Fredy Baby se evade coleccionando trenecitos. Algunos de los dos mil vagones de tren que acumula en las estanterías de su casa parten de la estación de las vías que Fredy se monta en el salón, cual  Abelardo en "Eloisa está debajo de un Almendro".
   
       Hay otra cosa que me llama poderosamente la atención: la meticulosa rutina de Fredy Baby se invierte en el momento en que su mujer pone los pies en polvorosa. Este ser para el que cualquier alteración del orden de las cosas supone un inmenso trauma, se permite algo semejante a un cambio, y  durante dos semanas, en lugar de conducir cada mañana de Viena a Königstetten, echar la siesta y volver con la vajilla sucia a dormir a Viena, sale cada mañana del pueblo  para comer, echar la siesta en Viena y volver después a dormir a Königstetten.       Dónde limpia la vajilla en estos casos, es algo que me propongo averiguar. 
     
     Llevo días dándole vueltas a los motivos que llevarán a este buen hombre a alterar su vida de modo semejante para dormir en la cama de una mujer a la que obviamente no soporta, en cuanto ésta se ausenta. Dudo que haya algún trasfondo romántico. Probablemente le guste más vivir en el campo y esté esperando a que su mujer la palme para mudarse; o quizá sea un calculado acto para herir el orgullo femenino. 
   
       Y en este torbellino de frustraciones y sentimientos no expresados, de intentos de huir de la desidia que puebla la vida cotidiana de éste  matrimonio, nos hemos visto envueltos, sin comerlo ni beberlo, el mariden don Manfredo y yo: Mamá Hofbauer no nos perdona que nos hayamos mudado a Austria privándola de su semanita de vacaciones en nuestro soleado país, y con ello también de su desfogue poniendo a caldo a su marido en nuestras largas sobremesas a la luna de Valencia. Y no tuvo reparo alguno en dejárnoslo bien claro: "No entiendo qué hacéis aquí", nos dijo en una ocasión con cara de malas pulgas.  (Cualquier madre española se echaría las manos a la cabeza, pero aquí el apego familiar es mucho menor.)
     
    Yo, para aplacar su frustración, le he propuesto que venga a pasar una semana en nuestro piso de Viena (a cinco estaciones de metro de su casa), para volver a hablar como en los viejos tiempos. Pero ni esto ha aplacado su rabia.
     
    Esperemos que se le pase la pataleta.
  
     ¡Lo que les hubiera facilitado la vida un buen divorcio a tiempo!

(DE LOS TRAJINES DE FREDY BABY CON LA VAJILLA PUEDES SABER MÁS PINCHANDO AQUÍ:  FREDY BABY)



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10 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
TORO SALVAJE dijo...

Yo he decidido este verano no viajar más en avión.
Supongo que viajar hace cincuenta años debía ser la hostia.... me refiero antes de la globalización.
En cada ciudad imagino que habría tiendas diferentes, la gente vestiría de forma diferente y las costumbres no se habrían uniformado.
Ahora ya no.
Ahora millones de tarados visten igual, compran en las mismas tiendas la misma ropa, Zara, HM, etc.... caminan por las calles absortos en la pantalla de un móvil y comer la misma comida en restaurantes franquiciados.
Por no hablar de los aviones... jajjaja, el ganado viaja mejor que las personas, yo soy muy alto y de complexión fuerte, cuando viajo en avión tengo que pagar un extra para que no amputen las piernas por falta de riego durante el vuelo, y que conste que lo pago a gusto.
Pero ya me aburre ver lo mismo en diferentes países y ciudades.
Envidio a los viajeros antiguos, aquello debía ser magnífico... hoy en día la choza más recóndita de cualquier país africano o asiático está conectada a una parabólica, y los niños de la aldea llevan camisetas de la NBA, del Barça o del Madrid.
A partir de ahora viajaré estilo Edgardo, de Eloísa está debajo de un almendro, recuerdo que cuando lo leí me pareció algo magnífico, jajajjaaja, bueno, en realidad no tengo criados para poder viajar así... pero me adaptaré viajaré con el canal VIAJAR o alguno parecido.
Total, el mundo ya es de plástico, está contaminado y además es aburridamente repetitivo.

Besos.

Celia Segui dijo...

Te doy toda la razón. El mundo se ha vuelto monótono. En todas partes lo mismo. Aun así, a mí me gusta mucho viajar, aunque siempre digo que cuando era muy jovencita ibas a Londres y realmente tenías la sensación de estar en el extranjero, cosa que ahora no pasa.
Te entiendo con lo de las piernas y el avión, mi marido mide 1,90 y cuando fuimos a Nueva Zelanda, pobrecito mío! Aun así, el no se queja!! jajaja.
Besos

Mi Álter Ego dijo...

Madre mía, qué gente más rara... Pero hay que reconocer que la gente rara es la que le pone sal a la vida. He flipado con lo de los platos yendo y viniendo todo el día. Jajajaja. Besotes!!!

Celia Segui dijo...

Efectivamente, qué sería de la vida si fuéramos "normales", qué aburrimiento.
Besos!

Aquello noerayo dijo...

Jajaja si es que el divorcio llegó muy tarde para muchos, y gracias a eso existimos!
Como somos, no actuamos hasta ver las orejas al lobo.
Un abrazo.

Celia Segui dijo...

Así es!! Jajaja
Un abrazo

Salamandra dijo...

Vamos a ver, es que no sé ni por donde empezar!!!!

¿Entiendo que esta "pobre" mujer es tu suegra? (y entrecomillo lo de "pobre" porque soy de la opinión de que no hace falta un divorcio para poder decidir sobre tu vida y cómo quieres vivirla. Y sobretodo con quién, no jodas).

Segunda cuestión sobre la que tengo curiosidad. ¿Cómo se ganaba la vida este señor cuando estaba activo?

Tercero: me da una envidia horrorosa que tengas un ser así TAN cercano, esto es un filón infinito!!!!!! En el mundo másqueperro apreciamos muy mucho estos tesoros.

Cuarto: El señorito TORO SALVAJE me acaba de dejar flipada con la parrafada que te ha escrito!!!! Xavi, ahora me he enfadado, que lo sepas. Menudo derroche aquí con la amiga Celia!!! jajaja

BESOS GUAPOS

Crónicas de una Española en Viena dijo...

Jajajaja, masqueperra, ese señor es mi suegro, trabajaba en un banco cuando estaba activo. Y sí, era un filón , pero el filón se ha acabado no porque haya muerto , sino por otras historias chungas. Tengo otro filón que es mi tía Elisa. Si no lo has leído , leete dónde tirar el papel higiénico en Viena según la tía Elisa". De ella quedan post por venir, tiene su propio apartado en la pestaña "Crónicas":
No te cabrees con el Toro!!!! jajajaj
Besazos

TORO SALVAJE dijo...

Salamandra no te enfades.
Que te saldrán arrugas....
Jajjaja

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