Bienvenido al blog de Celia Seguí
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lunes, 8 de agosto de 2016

PAUSA


Hago una pausa. Voy a desconectar del todo por un tiempo.
Que paséis un feliz verano.
Besos

jueves, 4 de agosto de 2016

54 aniversario del ¿suicidio? de Marilyn Monroe


Como ya sabéis que soy freak, mientras tenga el blog voy a celebrar su  cumple y recordarla en el aniversario de su muerte, cosa que hago todos los años desde pequeña. 

Aunque mundialmente consta como  fecha de su muerte el domingo 5 de agosto de 1962, en realidad murió en las últimas horas del 4 de agosto.

¿Suicidio o asesinato?   Después de tantos ríos de tinta escritos y de tantas personas intentando ganar dinero a costa de su muerte es imposible saber la verdad. Voy a obviar la mayoría de  lo que se ha escrito y dicho y me remitiré sobre todo a  los hechos probados.

-En su estómago no se encontraron restos de las píldoras ingeridas, lo cual  no es nada anormal según varios forenses. Sin embargo tenía el colon irritado, lo cual  podría ser indicio de que la droga o parte de ella fue administrada por vía rectal.

-Eunice Murray, la siniestra ama de llaves de Marilyn , era la viuda de un amigo de su psicoanalista, el doctor Ralph Greenson, quien instó a Marilyn a emplearla en calidad de ama de llaves y enfermera. Si bien la señora Murray tenía nociones de enfermería no tenía ningún título que la acreditara.

-Eunice Murray declaró a la policía que sobre las 3.00 de la madrugada se levantó para ir al baño y vio luz  por debajo de la puerta del dormitorio de Marilyn. Asustada, llamó al doctor quien acudió inmediatamente. Como la puerta estaba cerrada, cogieron el  atizador de la chimenea, salieron al jardín y rompieron el cristal. A lo largo de los años la señora Murray cambió su versión en innumerables ocasiones, llegando a afirmar en televisión que Robert Kennedy había estado en casa de Marilyn esa tarde. 

-La policía fue avisada de la  muerte a las 3.30 de la madrugada del 5 de agosto.

-Cuando llegaron el cuerpo había entrado en rigor mortis y el ama de llaves tenía una lavadora puesta. La habitación estaba impecable con las sábanas totalmente limpias.

-El cuerpo fue encontrado desnudo y boca abajo, pero un moretón en un lateral indicaría que fue movida de posición.

-El agente de Marilyn, que se hallaba viendo un concierto en el Hollywood Bowl fue avisado de su muerte a las 23.00 horas del día cuatro. Al final del siguiente vídeo, la señora Murray declara en un documental años más tarde que la descubrió sobre medianoche y que no sabe por qué llamaron a la policía a las 3.00 h. 

https://www.youtube.com/watch?v=yt6AlAapHO0

La cuestión es, si a las 23.00 ya había sido descubierto el cuerpo y había mucha gente en la casa de Marilyn, según el agente, ¿Qué hicieron hasta las tres de la madrugada en que avisaron a la policía? ¿Por qué?

Me consta, porque he leído una carta escrita por ella, que tenía muchos planes de futuro. Iba a volver a crear su propia productora junto con Marlon Brando, entre otras muchas cosas. Leyendo esa carta escrita dos días antes de morir no parece alguien que esté pensando en irse. Sin embargo…


Marilyn había sido diagnosticada  años atrás como bipolar. Por aquella época no existían los medicamentos de hoy día para tratar la enfermedad. Una persona bipolar o maníaco depresiva puede  cambiar de la euforia a la depresión en cuestión de minutos.

Obviamente algo había que ocultar, puesto que todos los que estaban ahí esa noche mintieron y cambiaron su declaración una y otra vez.

Mi teoría es que pasó algo similar a lo que le ocurrió a Michael Jackson. El psiquiatra y el médico de cabecera de Marilyn, los cuales se conocían, le recetaron drogas incompatibles sin hablar entre ellos: Nembutal e  Hidrato de cloral,   ambas encontradas en el estómago de Marilyn.

Creo que algo ocurrió ese día, puede que sea verdad que Robert Kennedy la abandonó y ella intentó suicidarse. No era la primera vez, pero todas las veces en que lo intentó había sido una llamada de atención. Es posible, y su médico de cabecera así lo declaró, que tomará las píldoras y luego se arrepintiera. Yo creo que el ama de llaves, desconociendo lo que ella había tomado, ante algún ataque de histeria le administró un enema de hidrato de cloral (los enemas eran bastante usados por las estrellas de Hollywood de le época)  y la mezcla y la cantidad  fueron letales. Si esto fue así, no es difícil pensar que pasaran horas de nervios poniéndose de acuerdo en sus declaraciones a la policía.

Esto explicaría que la señora Murray tuviera la lavadora puesta con un cadáver en casa , tendrían que haber cambiado unas sábanas que probablemente tendrían restos del enema o vómitos, y volver a poner el cuerpo sobre sábanas limpias. 

Poco antes de morir, el hijo de la señora Murray que sufría una  enfermedad terminal y que había sido el carpintero de Marilyn, declaró que esa noche habían estado Robert Kennedy y sus hombres en la casa, que llegaron sobre las 20.00 y les mandaron irse a él y a su madre. Cuando volvieron Marilyn estaba muerta.  Yo esto no me lo creo. Creo que o estaba mal de la cabeza y había fantaseado mucho, o buscaba dinero, si no para él para sus descendientes.

En los registros telefónicos de Marilyn en manos el FBI ( aparecen en varios de los libros escritos al respecto), consta que Marilyn hizo varias llamadas a la Casa Blanca el día antes de su muerte.

Agradecería a Eva,  criminóloga, del blog Opiniones Incorrectas un post con su opinión, basándose en estos hechos.

     El fin de semana antes de su muerte en Lake Tahoe, con Frank Sinatra al fondo.


domingo, 31 de julio de 2016

"Gospeleando" en Notting Hill ( Anécdotas)




Una joven fuma sentada en el alféizar de la ventana de su apartamento, con  las piernas fuera,  colgando en la fachada. El sonido estereofónico de un tango estremece la calle, tras la ventana abierta una pareja de enamorados baila sensualmente abrazada, ajenos al mundo. Una calle más allá palpita Portobello Road cuyas tiendas y locales pintorescos me gusta visitar entre semana, cuando apenas hay turismo. Es el Londres de los años noventa, es Notting Hill Gate, el barrio en el que vivo, años antes de la famosa película. Es un lugar adorable donde conviven lujo y bohemia en apenas unas calles.

En  la bifurcación entre Kensington Park Road y mi calle se alza el Kensington Temple, una iglesia de Góspel y cada vez que paso por ella y oigo los cánticos, vuelo. Tengo que entrar, tengo que entrar pero llego cansada del trabajo y paso de largo. 

Un domingo por la mañana, mi amiga Fanny  y yo salimos con la intención de pasar el día en Candem Town cuando a pocos metros de la iglesia un estallido de voces entusiasmadas nos hicieron cambiar de opinión. Paramos en seco. Nos miramos. Y en silenciosa complicidad resolvimos que aquella vez no lo íbamos a dejar pasar.

La planta baja estaba abarrotada. A la izquierda había unas escaleras llenas de gente. Con la campanilla a punto de darnos un petardazo enfilamos hacia arriba entre palmas y cánticos .  A pesar del lleno, encontramos un hueco junto a la barandilla, el mejor sitio, directo sobre el altar. Qué fortuna la nuestra. Cantamos y cantamos y cantamos hasta que se acabó la canción y empezó el show.

El reverendo, un negro alto y bien parecido vestido con un traje blanco empezó el sermón. La gente levantaba los brazos, miraban al techo con los ojos en blanco. "Repeat with me: Jesus loves me!!!" , y los  zombis abajo y arriba gritaban: "Oh yes, Jesus loves me!!!!" "Yes, Jesus loves meeee!!!!" "Yes, yes, yes, he loves me!!!!!". Acojonadas, nos miramos. Estábamos a punto de retroceder cuando el reverendo se da la vuelta, levanta la cara hacia la grada y grita:" !Jesus loves me!!!!!! ".  Y nosotras, confusas, levantamos las manos y uniéndonos al griterío general  gritamos "!Jesus loves me!!!". Y entonces el hombre dejó de hablar. Y nos miró. A nosotras dos, por increíble que parezca. O el hombre conocía a toda la congregación de fieles o teníamos una pinta de guiris que pa qué. Nos señaló y gritó: "!Hermanos, demos la bienvenida a nuestras nuevas hermanas!". Cágate lorito. Me empezaron a temblar las piernas. El gentío empezó a gritar: "Welcome sisters! " y Fanny   y yo saludamos como el Papa. Pero no contento con esto, siguió: "Sisters, repeat with me: the Lord is my shephard!!!" y como yo acababa de dejar el teatro me dije "from lost to the river", puse los ojos en blanco, alcé los brazos, Fanny me siguió y ambas gritamos: "The Lord is my shepard!!!" y el resto del fieles se unieron, y Fanny y yo nos miramos cagadas y nos dijimos: "estamos atrapadas en una secta..."  

Aprovechamos la enajenación general para ir dando pasitos hacia atrás hasta llegar al pasillo y una vez ahí corrímos como alma que lleva el diablo. A partir de este día, cada vez que pasaba por la iglesia y veía gente congregada fuera,  cruzaba de acera.

Fotos del Kensington Temple:



Mi calle era la de la izquierda

Algunos fanáticos enloquecidos. (Fotos de internet)


Las víctimas en aquella época.






jueves, 28 de julio de 2016

La partida ( Relato dedicado a los emigrantes)

     

(No pensaba repostear esto pero una compañera bloguera que lo ha leído  hoy y ha pasado por esto me ha hecho cambiar de opinión, porque hay mucha gente pasando por lo mismo en estos tiempos, muchos forzados por la difícil situación actual. El relato está basado en lo que muchos hemos vivido y seguimos viviendo en cada dolorosa despedida.  Obviamente ni vine en autobús ni vivo en Alemania).


     El cielo ha amanecido encapotado de nubes afligidas apunto de verter sus lágrimas sobre la ciudad.
    Durante el trayecto en coche a la estación hablamos de trivialidades. Mi madre me da algunos consejos intrascendentes, al fin y al cabo ella nunca ha vivido fuera, mucho menos en un país extranjero. Me alecciona sobre lo que me ha puesto en la maleta: “tus galletas favoritas”, la receta de la paella, infusiones de hierbas para el resfriado, unas cuantas fotos “para que no te olvides de la familia”.
      
    Al fin llegamos a la estación y las nubes han empezado  a lagrimear. Entre las dos sacamos las maletas del coche fingiendo normalidad, fijando toda nuestra atención en las acciones, en nuestra charla banal y aparentemente despreocupada, en el murmullo de las conversaciones ajenas. Ambas obviamos los sentimientos subrepticios, como si ignoráramos la inmediatez de la despedida y el dolor inevitable.
       
    Mi autocar aparca ahora en el andén previsto, se abre la puerta del  maletero, ya  no hay vuelta atrás. Tengo miedo, o es tristeza, no lo sé exactamente. Sólo sé que  no quiero llorar. Pero qué más da, la lluvia moja mi cara, si lloro no se notará, mis lágrimas se fundirán con las de las nubes. Me pregunto por qué a las nubes les cuesta tan poco deshacerse en lágrimas. Aunque quizá sí les cueste y no lo puedan evitar. Me siento indefensa como una gota de lluvia. Súbitamente percibo un espesor cálido que se desplaza por mi interior hasta llegar a mi cara,  el rostro se me hincha como si quisiera estallar; la masa candente me abrasa y no deja de presionar, me doy cuenta de  que no puedo sujetarla más; las lágrimas brotan ya sin control.
          
     Bajo la cabeza y cojo mi equipaje, me vuelvo rápidamente hacia el maletero —no quiero que mi madre me vea llorar—. Instintivamente coloco las maletas en una esquina. Siento la necesidad de protegerlas, de que estén a salvo. Cuando llegue las abriré y oleré la ropa planchada por mi madre; comeré las galletas que me ha puesto; me sorprenderé con algo que no esperaba encontrar. Así no me sentiré tan sola lejos de casa. Esas dos maletas son el único referente de quien he sido hasta ahora. Además, en ellas hay también lágrimas de mi madre, lo sé. Se le deben de haber caído cachitos de alma mientras doblaba mi ropa.
    
     El tiempo no se puede dilatar. Llegó el momento del adiós.  Me doy la vuelta y nuestras miradas se encuentran. Me acerco a ella, nos abrazamos y ya nada se puede evitar. Noto el grosor pegajoso de su  llanto entremezclado con  el mío rodando por nuestras mejillas. No quiero seguir, no quiero estirar este momento. En unos segundos subiré al autocar y ahogaré mi pesar. Mi historia se desleirá con la de los otros pasajeros. Seré una más, formaré parte de un grupo con un mismo destino y ya no me sentiré tan sola. No quiero que nadie me vea llorar. Subiré al autobús y me transformaré en una persona nueva. Tengo que hacerlo. A partir de ahora todo va a ser nuevo.
     
     Ya está, mamá, me voy. Me separo de mi madre y me pongo en la cola para subir. Detrás de mí dejo un espacio de aire lleno de moléculas espesas, creo que es  dolor. Quiero que acabe esto, quitarme ese peso de la espalda, que las moléculas que dejo atrás se diluyan cuanto antes.
     
     Ya estoy dentro,  ahora soy sólo un rostro más; eso me fortalece, me da una sensación de libertad. Mientras busco mi asiento entre las caras de mis compañeros de viaje me doy cuenta de que ya no siento pesadumbre. Sólo busco, eso es todo. Es curioso, me pregunto de dónde vienen y adónde van los sentimientos; por qué se presentan sin ser requeridos y se esfuman, en ocasiones, cuando más se los necesita. ¿A quién pertenecen? Porque nuestro no puede ser  lo que actúa con tanto albedrío.
     
     El veintiocho, este es mi asiento, me ha tocado ventanilla. Mi compañera de viaje me cede el paso amablemente. Ahí está mi madre, ahora sonríe y me saluda: ella también ha olvidado la  pena momentáneamente mientras se preguntaba, buscándome con la mirada,  en qué lado del autobús me sentaría. Ya estamos todos; se han cerrado las puertas; el motor se pone en marcha y nosotras seguimos sonriendo, agitando las manos, mirando el rostro querido que desaparecerá de nuestra retina y de nuestra cotidianeidad, esto último con carácter definitivo, quizá. El autobús se mueve, ya nos vamos. Ahora sí, veo que mi madre ha sucumbido al momento luctuoso. Su cara llorosa se borra en la lejanía. Ella no me ve, pero yo también lloro.
   
       No quiero seguir aferrada a esta aflicción. Ahora decido despedirme de mi ciudad. Los lugares acostumbrados que ya no formarán parte de mi día a día  desfilan ante mí tras los cristales húmedos.  Ahí está la calle de la que fue mi oficina. Si no fuera por esta maldita crisis yo no tendría que reinventarme, que crear un nuevo yo en un país extraño. Aunque quizá sea mejor así, al fin y al cabo en Alemania valoran más el trabajo. Estaré bien, lo sé, pero no deja de entristecerme que el país que tanto amo no me corresponda. Ahora pasamos por la misma calle que hace apenas media hora transitaba con mi madre. Qué extraña sensación: todo va quedando atrás como un amor deleznable. Me voy desprendiendo de retazos de mi vida a medida que los lugares pasan, como si me estuviera despojando de mis ropas para quedarme desnuda.
   
       Ya salimos a la carretera. Mi ciudad con todo mi pasado tira de mí como de una cuerda, pero ahora soy igual que  un barco amarrado a puerto por una cuerda mal atada: el viento me aleja y me aleja hasta que al fin la amarra se suelta y yo floto sola adentrándome en la inmensidad del océano. Siento una inesperada sensación de libertad, o liberación, no sabría decir. Miro a través de la ventanilla: los cipreses, formados como para un desfile, parecen decirme adiós. Ahora sonrío. Me invade una inesperada agitación. Mi mirada se dirige ya al futuro, a la larga carretera que tenemos por delante. Sé que mucho antes de llegar a nuestro destino los pasajeros ya no seremos extraños. No estaremos tan solos. Luego, recogeré los retales de mi pasado encerrado en mis dos maletas y empezaré una nueva vida. Quizá las lágrimas me sorprendan de nuevo al abrirlas, estoy casi segura, hasta que la ropa y los objetos adquieran, como yo, un nuevo significado, y el espacio inusitado los impregne de connotaciones hasta ahora desconocidas transformándolos para siempre.
    
     Presiento que este es el viaje más apasionante de mi vida.
     Cuando vuelva ya no seré yo. Sé que nunca volveré a esta misma ciudad ni mi ciudad a mí, pues cuando volvamos a encontrarnos ni ella ni yo seremos ya las mismas.

A todos los emigrantes.
                                                              
©2011
                                                                

viernes, 22 de julio de 2016

Los nervios nunca traen nada bueno (Paridas / Sketch humor)




Sigo en semipausa. Como ya van varios de estos, además de paridas abro apartado de sketches de humor para ordenar esto un poco. 

Un hombre de unos veinte y pocos años y una mujer de unos cuarenta y tantos, sentados el uno al lado del otro viajan en el tren de las 16.30 horas rumbo a Madrid.

Hombre— Disculpe, ¿tiene hora?
Mujer— Sí, pero no se la pienso dar.
Hombre—Anda, ¿y eso por qué?
Mujer—Hay dos motivos fundamentales: el primero, que una no va dando cosas al primer desconocido que se encuentra; el segundo, porque ir pendiente de la hora estresa. Relájese, ya llegaremos.
Hombre—Pero es que necesito saber la hora porque llego tarde a la cita con mi novia.
Mujer—Pues si ya llega tarde razón de más para no preocuparse.
Hombre—Llevo un día espantoso. La reunión en el trabajo se ha alargado más de la cuenta, con los nervios me he dejado el móvil en la sala de juntas y necesito llamar a mi novia para avisarla.
Mujer—Entiendo, pero para eso no se necesita la hora, lo que se necesita es un móvil.
Hombre—¿Me haría el favor de dejarme su móvil un momento?
Mujer—Una ya ha vivido lo suficiente para saber que no se deja algo tan personal y con tantos datos privados a cualquier desconocido.
Hombre—Pero si no se lo puedo robar. Estamos en un tren en marcha.
Mujer—¿Me trata usted como a una idiota diciéndome obviedades y aún quiere que le haga un favor?
Hombre—Déjelo. ¡Gracias  por nada!

(La mujer mira por la ventanilla)

Mujer—Me da usted pena. ¿A qué hora había quedado con su novia?
Hombre—A las cinco. Pero he perdido el tren anterior.
Mujer—Pues entonces es obvio que llegará usted con una hora de retraso. No hay que ser muy listo.
Hombre—Bueno, vale, pero tendría que llamarla.
Mujer—Ya le he dicho que no pienso dejar mi móvil a un desconocido, pero una cosa sí puedo hacer por usted: llamarla yo.
Hombre—Bueno, pues si me hace el favor…
Mujer—¿Me da usted el número?
Hombre—658015932
Mujer—¿Y se llama?
Hombre—Rosa.
Mujer—¿Rosa? … Hola.
Rosa—Sí , soy yo. ¿Quién habla?
Mujer—Eso no es de su incumbencia. La llamo para decirle que su novio llegará una hora tarde.
Hombre—(susurrando) ¡Gracias!
Rosa—¿Por qué motivo?
Mujer—Piense, piense. Pensando se nos pasa el tiempo a todos antes.
Hombre—(confuso) ¿Cómo? ¿Qué le ha dicho Rosa?
Rosa—¿Y cómo es que no me llama él?
Mujer—No puede.
Rosa—Oiga, ¿quién es usted? ¿Está él ahí?
Mujer—Por supuesto.
Rosa—Dígale que se ponga, por favor.
Mujer—No quiero.
Rosa—Dios mío, no. No puede ser. (Lloriquea) ¿Estáis juntos???…  ¡¿Dime que no es cierto?!
Mujer—Pues sí, ya le he dicho que está aquí conmigo. Si le consuela le diré que mi ex también solía salir tarde de la oficina…
Hombre—¿Pero qué…?
Rosa—¡Pues dile a ese cerdo que hemos acabado! ¡Y tú, cerda…!!!! 

(La mujer cuelga).

Mujer—Asunto arreglado. Se acabó la angustia para ambos. Ya no le está esperando.
Hombre—¿Cómo??? ¿Pero qué ha dicho? ¿Por qué gritaba. Está muy enfadada, no?
Mujer—Oiga,  no le he dicho nada que no fuera verdad. Sus problemas no son de mi incumbencia. Está usted abusando de mí.
Hombre—Pero yo solo quiero saber dónde voy ahora.

(El tren para).

Mujer—Es usted un inmaduro… Ya hemos llegado. ¿Lo ve? ¿Qué necesidad tenía  de molestarme preguntándome la hora? De no haber preguntado su novia aún le estaría esperando.
Hombre—…
Mujer—Tiene usted que aprender a tomar la vida como viene. Los nervios nunca traen nada bueno. Buenas tardes, muchacho.

©2016





viernes, 15 de julio de 2016

Hallstatt, el pueblo más bonito de Austria (Turismo Austria)



(Estoy muy vaga, por lo tanto, ahora en verano estaré pero no estaré. O no sé cuándo estaré. Tanto visitándoos como posteando)

Hallstatt es el pueblo más bonito de Austria y probablemente de los más bonitos del mundo. Está en la provincia de Salzburgo. La zona de los Alpes de Salzburgo es muchísimo más bonita que el Tyrol. El Tyrol en realidad yo lo encuentro bastante decepcionante.

Como los chinos lo copian todo, se montaron su propio Hallstatt en China (abajo os pongo unas fotos).


Todas las fotos han sido sacadas de internet. Hacer click para agrandar.



Además de por carretera se puede coger un barco desde otro maravilloso pueblo llamado Bad Ischl.
Esta es la plaza del pueblo.






Es un pueblo muy pequeño pero alrededor se pueden ver muchas cosas, hacer senderismo o visitar las minas de sal.


Vista desde una mina de sal.


En el pueblo hay varios hoteles y pensiones. Las pensiones en Austria no son como las de España. En realidad a mí me gustan más que los hoteles porque las hay preciosas, suelen ser casas de madera con los balcones llenos de flores, el trato es muy personal, hay pocos inquilinos (depende de la pensión cuatro o cinco dormitorios), y los dormitorios son acogedores, tienen baño completo , televisión ,balcones con vistas maravillosas , con su mesita, bancos con cojines y hasta abridor de cervezas y vino para ver un precioso atardecer (importantísimo) :P 
                                                        Foto de hotel.

Foto del jardín de una pensión. Yo me quedo con la pensión.


Y para finalizar, el cutre Hallstatt que se montaron los chinos.




El Hallstatt real es bastante tranquilo, por lo menos cuando yo estuve a finales de agosto de 2006 no había mucha gente. Si visitáis Austria, cosa que os recomiendo,  no dejéis de ir, vale la pena.
                                            Que paséis un feliz verano.


viernes, 8 de julio de 2016

La gira de Lisístrata II ( Anécdotas de actriz)



Ramírez fue creada en vertical , de tal modo que el cuerpo larguirucho y escuchimizado ocupara el mismo espacio que los pies y resultara liviana cuando llegara el momento de su marcha definitiva, el cual ella esperaba pacíficamente, oteando a través de dos grandes canicas marrones los confines del universo, desde donde un inesperado día bajaría la nave que la succionaría y  la devolvería definitivamente al planeta de donde vino.

Entre tanto,  mataba el tedioso tiempo en la Tierra fumando porros a tutiplén.

Durante la gira de Lisístrata, en nuestro autocar Ramirez ocupaba los dos asientos justo detrás del mío. Era la paz... y mi colocón diario.

Apenas comenzaba a amanecer cuando el acostumbrado aroma me sacó de mi sueño. Aturdida me volví y la reprendí:

 —Ramírez, por Dios, que aún está amaneciendo. ¿Quieres hacer el favor de apagar ese porro?

Volvió su alargado rostro hecho de nariz y ojos despaciosamente hacia mí, con la misma lentitud lo devolvió a su posición inicial, dio una gran calada y con la parsimonia que la caracterizaba respondió:

—Tía, mira la salida del sol. Qué fliiiiipeeeee, qué fliiiiiipeeeee. 

Para cuando llegamos a Sevilla, Ramirez me había hecho fumar indirectamente  no sé cuántos porros. A Dios gracias, había tiempo para comer  y echarnos una siesta, de modo que a la hora de la función yo estaba como una rosa.


Ocurrió en el segundo acto. Estábamos unas seis actrices, incluida Ramírez sobre el escenario. Delante de nosotras, Nuria Torray  hablaba de cara al público:

“!Pero!... si los conejillos hembras
dejan el templo de Atenas
y a esos lobos se juntan
quedará para los siglos
que no hay conejas más putas”.

Ramírez, en su papel, gritó: “! Bien claro está el oráculo, por Zeus!"

Tras lo cual la Torray , tal como tenía marcado por dirección, se volvió hacia nosotras… se volvió hacia nosotras y calló… y siguió callada..., sus ojos se espantaron y aterrorizada recorrió cada una de nuestras caras cual  psicópata enloquecida. Era obvio que se había quedado en blanco. Pero si no nos daba el pie no podíamos contestarle y la posición escénica en ese momento no nos permitía soplarle su frase: “Por esto no debemos claudicar, queridas. ¡La victoria está próxima!”

La situación se estaba haciendo insoportable. La Torray seguía bloqueada y no se veía un desenlace próximo cuando de repente, Ramirez, a voz en grito, como si acabara de divisar por fin la llegada de su nave gritó: ¡!!!! BIENNNNNNNNNNN!!!!!!!!


Y a su grito todos los infiernos se desataron sobre el escenario. Hubo una estampida general de todas nosotras hacia atrás. Era la guerra, cada una quería salvarse ocultando el ataque de risa tras el cuerpo de la otra. Yo tuve suerte, me oculté junto a una de las actrices tras el pelotón que formaban las demás. Y fue entonces cuando un sonido atípico sobre el escenario me alarmó. Era agua, como una fuente manando  justo a mis pies. ¿Pero de dónde???  Entonces miré al suelo y vi un  gran chorro dorado que emanaba de debajo del ropaje  de mi compañera. 


El resto de la función se desarrolló sobre una meada colosal.

Después de la función, con algunos miembros de la compañía en el Garlochí de Sevilla.   Ramírez debía de estar fumándose a orillas del Guadalquivir, esperando su nave...


    


martes, 5 de julio de 2016

La gira de Lisístrata ( Anécdotas de actriz)




He decidido empezar una nueva sección en la que contaré algunas anécdotas vividas por los escenarios de España. En mis múltiples traslados he perdido fotos y recortes de revistas y periódicos, desgraciadamente ,y por entonces no se hacían vídeos ni tantas fotos como ahora. Aun así, postearé algunos recuerdos.

En 1990 tuve la suerte de formar parte de una de las compañías más divertidas en la que trabajé jamás. 32 actores. Elenco principal: Nuria Torray, Tony Isbert y Concha Goyanes entre otros. La mayoría de la compañía no superaba los 40 años y fue sencillamente genial. Compañerísmo y risas a raudales en los ensayos y en la gira.

Estrenamos Lisístrata de Aristófanes el 4 de julio de 1990 inaugurando (si no recuerdo mal)  el Festival Internacional de Teatro Clásico en el teatro Romano de Mérida en aquel año. Una de las experiencias más acojonantes que he vivido nunca. Puedo decir que los tres días de función me los pasé con la piel de gallina. Pero la noche de los ensayos generales, me entró tal estado de nervios que no podía parar de vomitar ( no era la única, esto y otras cosas son más habituales de lo que se cree el día del estreno o la noche antes). 

Al ser esta una obra muy descarada y divertida, las mujeres llevábamos un vestuario extremadamente sexy. Como única prenda de ropa interior llevábamos un tanga minúsculo para que pareciera que íbamos desnudas ya que las piernas por los laterales iban al aire. En un momento de la función dejábamos caer una parte del vestido y mostrábamos un pecho. Pues bien, esta prenda  era harto complicada de poner y en ocasiones nos ayudábamos las unas a las otras.

El estreno salió perfecto pero al día siguiente hubo un par de momentos un tanto  delicados.

Los camerinos estaban bastante alejados del escenario. Había que recorrer un buen trecho de tierra pedregosa antes de llegar a él. Las mujeres esperábamos a que los hombres nos dieran el pie para salir a escena cuando de repente nos damos cuenta de que falta Pepa. "¿Dónde está?! Id a buscadla!", dice alguien. "Imposible, no da tiempo, faltan aproximadamente dos minutos para salir". Y de repente a lo lejos en la penumbra vemos correr a  un retaco regordete en pelota picada y con vestido en mano, medio gritando, medio susurrando: "!Socorro! !Socorro!". "Corre , joder, que no llegas!!". Llega a nuestra altura con la lengua fuera: "!Que no me aclaro, que no me aclaro!". Y yo le digo: "Pues no salgas, no pasa nada, nos las arreglaremos". "No, no , yo salgo así" (En pelotas). !Ni hablar!!!!   La histeria era ya general. Nuestra salida era inminente  y no dábamos pie con bola con el vestido de marras. Finalmente, Mónica Bardem, la hermana de Javier, tuvo la templanza necesaria para coger el vestido y ponérselo justo a tiempo para salir todas corriendo al escenario.

Ya a mitad de función, estábamos una fila de actores justo detrás de Nuria Torray, y mientras ella decía su parlamento oigo murmullos a mi lado. "¿Qué pasa?", le susurro a mi compañera. "Que José María se queja de que le duele el cuello." , contesta. Acto seguido, la Torray da el pie para que hable José María. Este avanza , un interrogante plastificado amenaza con hincarle el diente en la yugular : es la percha, el capullo la  lleva puesta, hace falta ser gilipuertas... Aunque dado que yo metí en dos ocasiones las bragas en la nevera siendo joven  y en otra me las llevé al Instituto metidas en el bolso y me las tuve que poner en el baño,  vamos a decir que es cosa de actores..., de flipis... Vamos, que hay gente pa to.

Hasta aquí dos de las varias anécdotas de esta enloquecida gira. Vendrán más.

Oh! Acabo de encontrar en internet la foto que perdí hace años!!! Era muy pequeña y la he agrandado un poco,  la del fondo soy yo con otro vestido, y la otra actriz Concha Goyanes. Y fijaos que empalmadísimos salían los actores  a escena, vamos que el faldón del actor no lo levantaba el viento y así iban todos, con una verga casi casi como la de mi Teobaldo (para los recien llegados, Teobaldo no es mi marido, es este de AQUI) . Pena que los de verdad no la tengan así, fuera este el caso (funcional, claro está)  ,  nos libraríamos de la  mitad  de los problemas del mundo.
                               
                              Esta foto salió en la revista teatral El Público: 
                                               
                         
                                 La maravillosa Nuria Torray que en paz descanse.




Otro encanto de persona. Tony Isbert.




Conchita Goyanes, de cuyo fallecimiento el pasado mes de febrero  me acabo de enterar tristemente haciendo este post :(   Encantadora actriz con la que compartí   giras en otra compañía a lo largo de dos años.La recuerdo contando divertidísimas anécdotas de actores, en la oscuridad de la furgoneta mientras íbamos de una plaza a otra ( plaza en  lenguaje actoral significa ciudad donde se actúa). 




Teatro Romano de Mérida. La acústica es genial.  Ahí estuve yo!!!! Ah, qué guay!(pinchar foto para agrandar)






sábado, 2 de julio de 2016

La tía Elisa en Viena ataca de nuevo ( Crónicas vienesas)



Como sabéis la tía Elisa ha pasado otra semana en Viena.

El año pasado le pilló una ola de calor y se quejaba de que yo no tenía ni ventilador en casa. Aquí casi nadie tiene aire acondicionado ni ventiladores porque se supone que no hacen falta.

—¿Hija mía, te has comprado ya un ventilador? —me dijo por teléfono antes de venir.
—No. Además no te preocupes, aún estamos en junio.

Ya en Viena, lo primero que vi en cuanto  abríó la maleta fue un pedazo de caja con un ventilador. "¿Pero cómo? ¿Te has traído un ventilador de España????". 

Como finalmente sí hizo calor, lo pusimos  encima de la mesita del salón.

—No se mueve —dice la tía Elisa.
—No se puede mover. No ves que va sujeto a dos hierros.
—Tiene que poder moverse. Voy a leer las instrucciones.
—¿Pero no ves que es imposible???
—Hoy día todo es posible. Voy a leer las instrucciones.

Cabezota como ella sola, se leyó las instrucciones y por fin capituló a este respecto. Entretanto en TV1  Internacional estaban dando el tiempo.

—¿No dicen el tiempo en Ibiza?
—¿Y a ti qué más te da Ibiza?
—A mí nada. Pero  aquí dicen el de Canarias y el de Ibiza no.
—Porque Ibiza está en las Baleares y dicen el tiempo de las Baleares.
—Ya sé que está en las Baleares, pero en España dicen el tiempo de Ibiza y aquí no.
—¿Qué te ha dado con Ibiza???? Aquí dicen lo mismo que en España.
—Ya te digo yo a ti que no.
—!Leches, es el mismo telediario!
—No, este es para extranjeros. En España dicen el tiempo de Ibiza.

“Para ti la  perra gorda”. Nos vamos de compras a una droguería. Se queda rezagada un pasillo por detrás y la oigo gritar:

—¡Aquí está todo más barato que en España! ¡Mira tú, qué preciosssss!!

Muerta de vergüenza corro al pasillo siguiente.

—¡Te quieres callar! ¿No ves que aquí no habla nadie?  Cuando quieras decirme algo vienes, no gritas —le digo en voz baja.
—Pues por eso te hablo porque como no hay ruido me puedes oír. Mira que son siesos estos...

Me las llevo ( a mi madre y a ella) a tomar unas cañas. Un hombre austriaco sentado al lado me empieza hablar.

—¿Qué dice, qué dice?
—Me pregunta cómo vamos en el fútbol.

Y ni corta ni perezosa se levanta, alza los brazos y empieza a cantar: “! ♫Yo soy español,  español, soy español ♫ !”, en  pleno centro de Viena. Tierra trágame.

Para los que os apetezca, os dejo uno de los posts más compartidos de este blog. Sus momentos de gloria el agosto pasado: 
Donde tirar el papel higiénico en Viena según la tía Elisa.

Os dejo unas fotos de la Viena veraniega.


El Alte Donau o Danubio viejo.

El Donau Insel o la Isla del Danubio

Hay tres Danubios y el canal del Danubio. Este último dentro de la ciudad. Los demás Danubios son: El Danubio, el Danubio viejo y el Danubio nuevo. Obviamente son el mismo río, pero el viejo actualmente es como un lago, no hay corriente y se puede nadar. En medio está la isla. Esto se hizo para evitar inundaciones en Viena.
El Summerstage es un local que abre de mayo a septiembre junto al canal del Danubio en el centro de Viena.

Mi madre y yo la semana  pasada en el Summerstage de Viena. La tía Elisa sigue queriendo mantener su anonimato.